Penal que no es gol, está mal pateado

JORGE SERÉ

DOCE PASOS

Me parece que hay un tema de fondo, que se encuadra dentro de una realidad que también dice que hoy perdemos en las definiciones por penales, de la misma forma que antes ganábamos todo y ahora no ganamos nada.

Para mí, no lo digo ahora, lo dije siempre, un penal bien pateado es el que termina en gol; si no es gol, está mal pateado. Y creo que el penal se entrena: cuando llega el momento, de tanto haberlo hecho en las prácticas, el que patea tiene que llegar a la pelota con la idea de cómo y a dónde va a patearlo.

Por eso, nunca es difícil adivinar en un equipo quiénes van a rematar los penales. Ayer (martes) yo me dije para mí quiénes podían tirar, a quiénes elegiría yo, y acerté los cinco. Después, bueno, cuando pasan los primeros cinco ejecutantes, la cosa cambia. Pero ahí pienso que hay algo importante: patear el penal de acuerdo a las características de uno mismo. Por ejemplo: uno se imagina a Pablo García tirando como tiró, a reventar, aunque pegó en el palo; no se imagina tanto, en cambio, a un jugador recio como Lugano, pateando suave y al medio del arco. Quizá fue por el cansancio.

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