GUSTAVO TRINIDAD
Vecinos de Flor de Maroñas denunciaron que delincuentes atentaron contra personas que se integraron a la Comisión de Seguridad del barrio. El comisario de la Seccional 16ta. Guillermo Espósito negó que la zona estuviera tan insegura.
Pintadas de paredes con alquitrán, bolsas con excrementos, insultos y amenazas cara a cara son algunas de las denuncias. Otra amenaza, hace 48 horas fue telefónica a un vecino que salió por la televisión diciendo que la zona era "tierra de nadie". "Como tierra de nadie va a quedar tu cuerpo; todo agujereado" le dijeron a Washington Gómez.
Según los vecinos denunciantes, los vándalos son unos 20 jóvenes entre menores y mayores que viven alrededor de la zona. Muchos consumen pasta base y salen a "rastrillar" lo que sea cuando sufren el síndrome de abstinencia.
En lugar de amedrentarse, los vecinos decidieron pedir una entrevista con la ministra del Interior, Daisy Tourné, mientras que hicieron llegar una carta al jefe de Policía, Alcides Caballero con dos denuncias. Una de ellas se refiere a un ataque con bomba molotov a una casa de Itazurubi y Manuel Acuña donde dos señoras viven solas. La restante es la amenaza telefónica al vecino que salió en los informativos televisivos. En la misma misiva se solicitó protección policial para los amenazados y sus familias.
Según los vecinos de la Comisión de Seguridad que está registrada en el Ministerio del Interior desde el año 2000, la zona empeora cuando se retira la guardia policial ubicada frente a la escuela ubicada en Rubén Darío e Itacurubí. "A la escuela que está enfrente ya la robaron cuatro veces en lo que va del año. Cuando pasan días sin que halla policías allí enseguida se avisan y salen a hacer arrebatos y hurtos de todo tipo", aseguró Gómez.
Para aumentar la inseguridad, los delincuentes hurtan cables del alumbrado público. "Mi manzana está sin una sola luz. Robaron los cables y los focos y encima aprovechan la oscuridad parea robar en las casas", dijo Manuela Giribarni.
María Rodríguez se teñía el cabello en su casa. En ese momento observó por la ventana que un joven salía de su patrio con una bicicleta. "Vi bien quién era, así que llame a la Seccional 16. Allí me dijeron que ese momento no tenían móvil para venir", expresó.
Hace dos días el esposo vio al ladrón y recriminó lo robado pero el delincuente le retrucó amenazándolo con prender fuego el auto. Hasta una bolsa de mandados con mercadería que traía del almacén le fue arrebatada a una vecina.
A Wilmar Nuñez le pintaron el muro con alquitrán y una señora de 90 años la atacaron a limonazos produciéndole varios machucones en el rostro.
CRITICAS. El comisario de la Seccional 16ta. Guillermo Espósito afirmó a El País que en el barrio Flor de Maroñas "no existe" una comisión de seguridad vecinal, ya que desde hace un mes solicita a Gómez reuniones con los residentes de la zona y este "dilata" el encuentro. "Ese vecino va una vez por semana a la comisaría. Quiere una vigilancia especial para su cuadra. Intentamos solucionar sus planteos dándole la mayor cobertura posible. Pero no puedo descuidar al resto del barrio", expresó.
El comisario reconoció que un grupo tiró una bomba molotov contra una casa y agregó que ese hecho se esta investigando. "Gómez afirma que ocurren otros delitos en el barrio. Sin embargo, no los denuncia y tampoco trajo la dirección de la casa donde venden pasta base como prometió", dijo.
Espósito rechazó que Flor de Maroñas sea un barrio "tierra de nadie", como afirmó Gómez. "No es un lugar perfecto. Hay delitos como en otras jurisdicciones. Se trata de una zona muy amplia y le damos cobertura con cuatro móviles".
Allí viven 80.000 personas
La jurisdicción de la seccional 16ª. es una de las más grandes de Montevideo. En la zona de Flor de Maroñas debe atender un área de 36 kilómetros cuadrados con una población de 80.000 habitantes. Allí se encuentran cerca de 100 asentamientos. Según una encuesta realizada por el Observatorio Montevideo de Inclusión Social, la mayoría de las 4.000 personas relevadas manifestaron sentirse poco y nada seguras en su barrio. El 68% de los encuestados tampoco se sienten seguros por las noches.