Bush desafiará al senado por Irak

Críticas. Antes del 31 de marzo de 2008, las tropas deben volver, el presidente lo vetaría

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AP

ANSA, THE ECONOMIST

El comienzo del informe que en diciembre presentó el Grupo de Estudios de Irak ante el Congreso ("La situación en Irak es grave y se está deteriorando") tuvo eco en un Senado dominado por los Demócratas que ayer pidió terminar la campaña militar.

Así, el Senado de Estados Unidos aprobó la ley de presupuesto de emergencia para las operaciones militares en Irak y Afganistán que contiene la cláusula que establece una posible fecha de retiro de las tropas de Irak para el 31 de marzo de 2008.

El presidente estadounidense, George W. Bush, quien está incluso apostando a una mayor presencia militar estadounidense en Irak, reiteró que aplicará su poder de veto para que la ley nunca entre en vigor.

"Cuando tenemos tropas en situaciones de peligro, nosotros esperamos que esas tropas estén bien equipadas", dijo Bush en la Casa Blanca, donde se reunió con el grupo de diputados republicanos para comenzar a recoger apoyo para la aplicación del veto.

"Esperamos que el Congreso actúe de manera sabia sobre la manera en que gasta el dinero de los contribuyentes", añadió el mandatario.

Los senadores demócratas lograron hacer pasar la ley con un estrecho 51-47.

El texto establece que el presidente debería comenzar el retiro de Irak -donde los legisladores consideran que se está desarrollando una guerra civil- "no más tarde de 120 días después" de la implementación de la ley, "con el objetivo de redesplegar, para el 31 de marzo del 2008, todas las tropas de combate" actualmente destacadas en el país ocupado.

La Cámara de Diputados aprobó ayer su propia ley de presupuesto de emergencia para la guerra en Irak y en Afganistán, también con una cláusula que reclama el retiro para septiembre de 2008.

A diferencia de los senadores, el calendario de los diputados es vinculante, y deberá ser puesto en marcha si las autoridades iraquíes no logran controlar el país y contener la violencia.

Cualquiera de las dos leyes que llegue al escritorio de Bush, según advirtió el propio presidente, recibirá el sello del veto.

Será la segunda vez en seis años que Bush recurrirá a esa prerrogativa, que ya utilizó el año pasado para bloquear una ley que establecía el uso de fondos federales para financiar investigaciones con células estaminales.

Pero para los demócratas la cuestión de Irak encabeza de manera casi excluyente su agenda política, en especial después de las elecciones de noviembre, cuando recuperaron el control del Parlamento, y con las presidenciales de 2008 ya a la vista.

Estados Unidos mantiene unos 140.000 soldados en Irak, adonde entró con la invasión de marzo del 2003, lanzada con la intención de despojar al gobierno del entonces presidente Saddam Hussein de unas armas de destrucción masiva que finalmente nunca fueron halladas. Desde entonces, las tropas de Washington sufrieron 3.245 bajas, según las cifras actualizadas del Pentágono.

A pesar del desalentador panorama, el presidente Bush dijo a principios de este año que quiere enfrentar la violencia imperante en Irak con el envío de otros 21.500 soldados, los cuales se están desplegando en Bagdad y sus alrededores.

La crítica situación en Irak vive esta semana un recrudecimiento global de la violencia, que sólo ayer mató a 121 personas en distintos atentados cometidos en Bagdad y en ciudades cercanas a la capital.

¿Qué salió mal para que lo que iba a ser un paseo hacia la libertad se transformara en un estadía en el infierno? La respuesta más popular entre los neoconservadores estadounidenses, que hicieron avanzar la causa hacia la guerra, es que era una buena idea, mal ejecutada. Kenneth Andelman, uno de los promotores, ha colocado al equipo de seguridad nacional de Bush, "entre los más incompetentes" de los últimos 50 años. Otros además culpan a los iraquíes por su incapacidad para aceptar el regalo estadounidense de la libertad. "Les dimos a los iraquíes, una república y no supieron mantenerla", se lamentó Charles Krauthammer, columnista del Washington Post.

Es una verdad a medias. El proyecto nació mal. Y la incompetencia fue más allá de no hallar las armas de destrucción masiva. La guerra se lanzó con una administración dividida que no dejó claro qué iba a pasar con Irak después de la conquista.

Le llevó un tiempo a la Casa Blanca darse cuenta del negro panorama.

Y la negativa del Congreso a respaldar su optimismo, es un duro despertar a la peor de las opciones.

Los aliados empiezan con las críticas

Las cosas se pueden llegar a complicar aún más, si los aliados de Estados Unidos empiezan a mostrar inéditas discrepancias. El rey Abdallah de Arabia Saudita criticó el miércoles la "ocupación" de Irak, en su discurso de apertura de la cumbre árabe anual en Riad. "En nuestro amado Irak se está derramando sangre entre hermanos a la sombra de una ocupación extranjera ilegítima, y los conflictos religiosos amenazan con desencadenar una guerra civil", expresó el rey.

No es lo que se espera de uno de los principales promotores de Estados Unidos en la región. Funcionarios de Washington reconocieron un enfriamiento en las relaciones con Riad.

"Estamos allá por invitación del gobierno soberano de Irak, que fue democráticamente elegido", aclaró la vocera de la Casa Blanca. Los estrechos aliados -que proclamaban su cooperación contra el terrorismo tras el 11-S- también tienen desacuerdos por los comentarios del canciller saudita, Saud al-Faisal, quien se preguntó si Israel verdaderamente desea la paz en Medio Oriente.

¿Cuánto cuesta una guerra?

El costo de la guerra de Irak desde el comienzo del conflicto oscila entre U$S 410.000 y 450.000 millones, según informes del Congreso estadounidense y más, casi medio billón de dólares, según algunas organizaciones civiles. En cualquier caso, es la guerra, en estos cuatro años. Eso es 20 veces el PBI de Uruguay.

El Nobel Joseph Stiglitz y la profesora invitada de Harvard Linda Bilmes presentaron en Boston un estudio que elevaba el coste total del conflicto a dos billones de dólares, teniendo en cuenta el dinero que solicita Bush para continuar la guerra y, a medio y largo plazo, los gastos para recomponer las Fuerzas Armadas, los cuidados y pensiones de los veteranos, y las demás facturas que surjan.

Stiglitz y Bilmes hicieron estos cálculos teniendo en cuenta que las operaciones en el terreno del Ejército de EE.UU. se irán reduciendo hasta acabar en un plazo de tres años.

El congresista demócrata Martin Meehan, tras conocer el análisis de Stiglitz, declaró al The Boston Globe que Estados Unidos aún no ha comenzado a pagar las facturas más abultadas de la guerra.

"Si la guerra terminara hoy, aún tendríamos que pagar miles de millones en el futuro", aseguró Meehan. EL PAIS DE MADRID

Las cifras

140 mil soldados estadounidenses hay en Irak. El presidente Bush ha pedido 21.500 más, destinados, principalmente a Bagdad

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