MADRID EL PAÍS DE MADRID, EL COMERCIO DE LIMA/GDA Y AGENCIAS
Macrojuicio. "Mohamed el Egipcio" rechazó que sea su voz la registrada en grabación comprometedora Relación con Al Qaeda cada vez más firme La estrategia de los acusados | "No contestar. Que nada te lleve a la confesión"
Como ha ocurrido desde el comienzo del "macrojuicio" por los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004, los encausados niegan toda vinculación con el hecho, con Al Qaeda, ETA, o con las pruebas presentadas en la Audiencia Nacional de España.
Ayer fue el turno por segunda vez de Rabei Osman El Sayed, alias "Mohamed el Egipcio", presunto cerebro del "11-M" y uno de los primeros en sentarse en el banquillo al inicio del proceso, el 15 de febrero. La principal prueba en su contra es una grabación telefónica en la que una persona se ufana de ser el ideólogo de los ataques en la estación de trenes de Atocha, que causó 191 muertos y casi dos mil heridos, siendo el peor atentado terrorista ocurrido en España.
"Las grabaciones son muy malas", dijo El Sayed una vez que se escuchó la cinta, "y además esa voz no es la mía", añadió. Como ocurrió en su anterior comparecencia ante la corte, y como han afirmado todos los acusados a quienes se tomó declaración, rechazó toda vinculación con el ataque y condenó "rotundamente" toda acción terrorista.
Según las transcripciones de la conversación telefónica, una persona -según los fiscales, El Sayed- dice del "11-M": "fue todo idea mía", "me costó mucha paciencia y mucho estudio", "fue mi proyecto e insumió dos años y medio" y "los que murieron (en referencia a los autores materiales que se suicidaron semanas después en Leganés, cercados por la policía) son mártires y mis queridísimos hermanos".
El Sayed había sido arrestado en Milán, Italia, en junio de 2004. Enfrenta una condena de 38.656 años de cárcel.
La semana pasada, el marroquí Jamal Zougam y el sirio Basel Ghalyoun, acusados de ser autores materiales y que afrontan penas por 38.654 años, declararon no tener relación alguna con la matanza y condenaron todo acto de terrorismo. Este tipo de respuestas ha marcado esta primera parte de los interrogatorios.
En total son 29 las personas que serán juzgadas en un proceso que, se estima, llevará unos cinco meses. Tres de ellos son autores intelectuales y otros tres los autores materiales. Un número no determinado de personas vinculadas al "11-M" se encuentra muerta o prófuga.
desmentidos. "Yo no fui"; "yo no estaba ahí"; "estaba durmiendo"; "(la policía) me obligó a declarar falsedades sin abogado"; "esa voz/firma/imagen no es mía"; "condeno firmemente toda acción terrorista". Los sospechosos han apelado a todo tipo de desmentidos para desvincularse del ataque. Acostumbrados a furiosas reivindicaciones de las masacres, el público -que de antemano tiende a no creerles- está sorprendido de tamañas negativas, aunque los 23 abogados de la acusación sostienen que se trate de una estrategia con tintes religiosos seguida al pie de la letra.
Sea así o no, se repite en cada uno de los implicados. Mohamed Moussaten, condenado a ocho años de prisión, negó ayer el contenido de su declaración sumarial que implicaba a su tío Youssef Belhadj en el 11-M. Belhadj está acusado de ser otro de los autores intelectuales del ataque y de ser vocero de Al Qaeda en Europa.
"Todo lo que dije de mi tío fue bajo amenazas. Hice declaraciones sin abogado y me decían lo que tenía que decir pues si no amenazaban a mis padres y a toda mi familia", afirmó Moussaten.
Según aquella declaración , Belhadj le aseguró estar de acuerdo con el 11-M pero, a su criterio, le pareció "poca cosa".
Ninguna de las personas que ya pasaron por la corte admitió tener vinculación alguna con esa red integrista. El experto en antiterrorismo estadounidense Bruce Hoffman declaró a El País de Madrid, en cambio, que es cada vez más notorio el vínculo entre el 11-M y los atentados en los trenes madrileños. Ese mismo experto descree la relación con ETA en el ataque.
Si bien el nombre de la banda separatista estuvo presente en el proceso, con la solicitud de desclasificación de documentos que vinculaban a sospechosos con el grupo vasco, un informe interno de la policía durante la detención del español José Suárez Trashorras -un ex minero acusado de venderle explosivos a los terroristas y quien enfrenta la mayor pena: 38.670 años- no la nombra en ningún momento.
Son nueve los españoles que se sentarán en el banquillo, además de 15 marroquíes, dos sirios, un argelino, un libanés y un egipcio.
El macrojuicio se desarrolla en la Casa de Campo, una sala especial de la Audiencia Nacional con cristal blindado.
Las cifras
270 Mil años de cárcel pedidos por la fiscalía para los 29 imputados por los ataques del 11 de marzo de 2004
51 Extranjeros muertos como resultado del 11-M, ninguno de ellos uruguayo; el total de víctimas fatales fue 191
El silencio es una estrategia terrorista
madrid El silencio de los sospechosos puede formar parte de una estrategia planificada por grupos extremistas musulmanes. Así se puede inferir tras el análisis de un texto islámico hallado en el departamento de Leganés, a las afueras de Madrid, donde siete terroristas responsables del "11-M" se suicidaron tres semanas después del ataque. En ese manual se instruye al "muyahidín" (guerrero santo) sobre la mejor estrategia de liberarse de la Justicia: la negación continua.
"Procura no contestar. Insiste que no tienes ninguna relación con tal grupo o persona. Debes ponerte firme a pesar de las pruebas, denuncias de agentes o confesiones de los demás, porque tú puedes rechazarlas y dar rodeos para salir del dilema con honor; en cambio, confesar será tu condena. Tu confesión en los tribunales será la mejor prueba contra ti mismo. Que nada te lleve a la confesión. Debes recordar en todo momento que el interrogatorio y la tortura tienen un fin, y de ti depende quedar como un desplomado miserable y traidor, o como un héroe. El muyahidin no debe decepcionar a sus hermanos ni traicionarlos. La confesión parcial es el principio de la confesión completa: el comienzo del derrumbe. La resistencia debe ser total, hay que ocultar todo", decía una de las instrucciones.
Los suicidas de Leganés tenían en su poder textos de "adiestramiento" frente a interrogatorios físicos y psicológicos. Entre la documentación encontrada se destaca una interpretación del Corán: "Preguntaron a Uns Ben Malik sobre el hombre que habla de otro: ¿Estaría bien si un hombre jura por Alá para proteger a otro? Dijo: Sí, si yo juro 70 veces y perjuro sobre lo más querido para mí, es mejor que dar testimonio sobre un musulmán". el comercio de lima/gda