JERUSALEN | AP Y ANSA
Un día antes de la reunión tripartita que se desarrollará hoy, Israel y Estados Unidos convinieron darle la espalda a cualquier gobierno palestino que no cumpla las exigencias internacionales de reconocer a Israel, renunciar a la violencia y aceptar los acuerdos existentes de paz, según dijo ayer el premier israelí, Ehud Olmert.
EE.UU., la Unión Europea, la ONU y Rusia, que actúan como mediadores en el proceso de paz, han establecido estas demandas como condición para levantar las sanciones económicas internacionales impuestas al gobierno palestino.
La plataforma de un nuevo acuerdo que sellaron recientemente los palestinos para formar un gobierno de coalición, durante un encuentro entre las facciones del Fatah y Hamas en La Meca, el pasado 8 de febrero, sólo habla de "respetar`` los acuerdos de paz existentes.
El presidente palestino Mahmud Abbas y Olmert se reunían ayer cada uno por su lado con la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice, antes del encuentro tripartito de hoy.
Rice se reunió con Abbas durante más de dos horas en las oficinas de Abbas en la ciudad cisjordana de Ramallah. Tras ella, la funcionaria dejó en claro que no es optimista sobre la reunión de hoy en Jerusalén.
El encuentro de hoy fue presentado inicialmente como un intento de revivir las estancadas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. Pero las fricciones por el acuerdo de coalición han eclipsado ese propósito.
Según analistas locales, Abbas espera que Rice y Olmert apoyen los acuerdos alcanzados en la reunión de La Meca, sobre la construcción de un gobierno de unidad palestino. Sin embargo, la presencia de Hamas -ganadora de las elecciones legislativas de hace un año y cuya plataforma incluye el no reconocimiento de Israel- ha hecho tambalear cualquier acercamiento. De hecho, desde Tel Aviv ya surgieron voces críticas sobre esa reunión.
"Un gobierno palestino, que no acepte las condiciones del Cuarteto no recibirá el reconocimiento ni la cooperación``, advirtió ayer Olmert. Aún así, analistas sugieren a Israel que sería "un grave error" el no reconocimiento de un nuevo gobierno palestino.