Lo bueno y lo malo de Riquelme

VÍCTOR H. MORALES

River, en el peor momento institucional de su historia, se defiende con victorias. Duros partidos sacados a flote con personalidad le permiten al menos la sonrisa de triunfos que alivian la mochila de la violencia, de la que se convirtió en un estandarte.

Pero en la cancha, aun sin convencer, ha sacado ventaja sobre todos los otros grandes. Independiente que dejó ya cinco puntos y juega con Boca la próxima semana, Racing, que justamente enfrenta a los millonarios, San Lorenzo que salvo agónico punto la noche del sábado y el propio equipo xeneize, que disfrutando de Riquelme, pero también padeciéndolo, no pudo con ese Central de nombres siempre nuevos.

Una Bombonera excitada por el retorno de Juan Román, repleta en una tarde de sol y de fiesta, apreció muy pronto lo bueno y lo malo del gran jugador: pases de gol que pueden definir partidos si los delanteros aciertan, pero también una pelota que se queda demasiado tiempo en las zonas neutras del terreno, mientras J.R. da vueltas, retiene el balón, y origina más contraataques que avances.

Es verdad que Boca llegó al partido con la pesada mochila del partido en La Paz, y que algunos jugadores debieron dejar la cancha al cabo de la derrota del primer tiempo. Ibarra y Orteman no podían con la pelota, y al fantástico Negro número cuatro lo bailó un jovencito Di María, como nunca se había visto. Ese handicap ofrecido en los primeros 45 minutos fue solucionado por los ingresos de Clemente y Ledesma y durante 25 minutos, Boca empató y mereció ganar.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar