Hay que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que las decisiones que está tomando el Presidente de Venezuela, coartan claramente el estado democrático. Los llamados "superpoderes" que se ha votado, atentan en forma directa contra los más elementales controles y límites que todo gobernante debe tener. Sobran las experiencias que demuestran la intoxicación que suele producir el ejercicio del poder en las personas. Así como las reelecciones resultan contraproducentes, aún más lo es la concentración de poder en una persona. Hace tiempo que Chávez comenzó a recorrer el peligroso camino de ser "juez y parte" en asuntos claves de la vida de los venezolanos. Considerando su admiración por Fidel Castro, no sorprendería que busque instaurar una dictadura al estilo cubano.