Nunca más, para todos

Por decisión presidencial, controvertida por grandes sectores de nuestra población, el 19 de Junio será conmemorado como fecha destinada a recordar que nuestra sociedad NUNCA MAS debe incurrir en ciertos errores del pasado. Se hace a un lado, así, el siempre reverenciado natalicio de Artigas, se lo hace pasar a un segundo plano, y, para peor, se lo pretende asociar por decreto con el ferviente deseo de todos los uruguayos de que NUNCA MAS habrá una dictadura, NUNCA MAS se violarán los derechos humanos y NUNCA MAS habrá torturados, desaparecidos y asesinados por sus ideas políticas. Obviamente, nadie puede discrepar con esta expresión de deseos.

Con lo que sí se discrepa categóricamente es con el reiterado afán de identificar esas violaciones únicamente con una de las partes en conflicto, o sea, con los gobiernos de facto. La verdad -la única concebible- es que las mencionadas violaciones se produjeron tanto en un bando como en el otro y que no se puede dudar, honesta y lógicamente, con sentido común y con buena fe, que la represión surgió como respuesta a la subversión. Si todavía existe algún desubicado -por más historiador que sea- que piense lo contrario, quizá lo ayude a encontrar la respuesta correcta el conocimiento de los hechos ocurridos bajo gobiernos libremente elegidos por nuestra ciudadanía. Al respecto, el informe presentado por el Representante Permanente ante la OEA, el embajador M. Marques Seré -actuando en el marco de Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR)-, es concluyente. Según el mismo, no puede aceptarse el levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba, en 1964, (por su agresión e intromisión en los asuntos internos de Venezuela) porque el régimen de Castro sigue siendo intervencionista y atenta contra los principios consagrados por la Carta de la OEA. El informe comienza refiriéndose a junio/68, fecha en la que el tupamaro Jorge M. Manera Lluveras visita Cuba para establecer vínculos concretos entre ese país y el MLN-T., circunstancia que aprovecha para hacer un curso sobre explosivos, granadas, y tiro. Más tarde, a mediados de 1971, Marcos Rosenkof Silverman (a) Leonel, viaja a la isla llevando un informe en el que se detallan las necesidades del MLN-T.: pide ayuda en armas, dinero, entrenamiento militar y alojamiento para quienes se vean obligados a huir del Uruguay.

El acuerdo con Fidel no se hace esperar pero tiene dificultades para enviar armas (¿cómo?) y dinero (no le sobra). Esto motiva que Rosenkof viaje por segunda vez en procura de que se concrete lo prometido. En marzo del 72 -luego de realizadas las elecciones en las que el Frente obtuvo el 18% de los votos emitidos- llegan las armas cubanas al Uruguay (subametralladoras y pistolas de 9 mm.) y también el dinero. Empieza a producirse, pues, en forma flagrante y cierta, el intervencionismo de Cuba en detrimento de la soberanía e independencia uruguayas. Ello concuerda con las expresiones de Fidel en Chile, poco después de nuestros comicios: "Uruguay tiene que ser conquistado por la violencia... no hay que desanimarse... y lo van a conseguir".

En consonancia con esos propósitos, veintenas de uruguayos viajan clandestinamente a Cuba. En la isla, reciben entrenamiento. Unos, se preparan como Fuerzas Especiales o de Comandos. Otros, son capacitados para hacer emboscadas, para asaltar bancos, sabotear centrales y torres de electricidad, utilizar bombas incendiarias y de demolición, trampas cazabobos, minas vietnamitas y comunes, montaje y desmontaje de distintas pistolas, subametralladoras, fusiles y carabinas y a fabricar explosivos caseros a partir de fertilizantes y de nitrato de amonio. Aprenden a efectuar desplazamientos nocturnos con carta y brújula, a no dejar huellas, a atacar cuartelillos, a construir "tatuceras" y a copar radios y canales y emitir mensajes. No faltan, para algunos, los cursos de cerrajería, hombres-rana y piloto de aviación así como clases de inteligencia y contrainteligencia.

El resultado, en nuestro país, de esta cubana Universidad para la Insurgencia Latinoamericana, es de sobra conocido: atentados, secuestros, torturas síquicas y físicas, asesinatos, copamientos, robos y, todo ello, culto a la violencia y burla hacia las instituciones y hacia el modo de ser nacional. Alguno de estos protagonistas, ¿manifestó su arrepentimiento o hizo algo para indemnizar a sus víctimas o a sus familias? ¿También a ello se aplica el NUNCA MAS?

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