Gigantes del siglo pasado

JUAN EDUARDO AZZINI

En estos últimos días han vuelto al tapete tanto Keynes, al cumplirse 60 años de su desaparición física, como Milton Friedman, por su reciente fallecimiento. Y, como suele suceder, aparecieron las comparaciones y los pros y los contras entre los seguidores de ambos. Por encima de todo deben destacarse algunos puntos básicos. Ambos son considerados las dos mayores figuras en el campo económico del siglo XX; ambos actuaron en distintas épocas y bajo distintas circunstancias (¿qué hubiera sostenido Keynes en la segunda mitad del siglo pasado y cómo hubiera actuado Friedman en las primeras décadas del mismo?); no son procedentes las comparaciones -alguien las calificó de odiosas- porque, lejos de aportar algo positivo, opacan y desfiguran a los personajes y a sus ideas y resultados.

Keynes fue un pesimista, surgido de una clase media alta, y sufrió con angustia las desastrosas consecuencias que pensaba traerían las "reparaciones" de Versailles, así como las hambrunas y padecimientos provocados por la revolución rusa y el desempleo de los años 20 en Europa. Friedman fue un optimista, proveniente de una modesta familia perseguida, con una enorme capacidad de análisis y ajeno a ciertos temas de su época. Para Keynes, los aspectos humanos de las políticas económicas son más valiosos que las teorías económicas. Friedman destaca la importancia de la moneda y del mercado, y su dosificación a través de los Bancos Centrales.

Keynes se basó en la optimización del gasto para relanzar la economía, pero no llegó a tiempo para prever el boom de posguerra, y se mantuvo siempre alejado de los políticos. Friedman no dudó en recomendar sus teorías sin importar el aspecto político. Y sus "Chicago Boys" operaron en gobiernos dictatoriales (Chile, Brasil, Sudáfrica y en nuestro país), lo cual no es un demérito para Friedman, sino para sus seguidores.

Cabe resaltar la opinión del "Financial Times", del 21 de noviembre pasado: "Sobre las cenizas de las discusiones acerca del rol del mercado y de otros aspectos de ambos economistas, los dos presentan un "match draw". Ambos coinciden en el manejo firme de la Reserva Federal durante y después de la Gran Depresión, especialmente destacable, con la moderada y ajustada actuación de Alan Greenspan". Republicanos y demócratas, conservadores y liberales, reconocen hoy la importancia de las ideas de Keynes y de Fried-man y dejan de lado fallas y desajustes que pueden haber tenido ambos. Y hoy nadie duda, que es necesario tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario e imprescindible, para apoyar -no para defender- la actividad privada.

Si se quiere ser negativo hoy, acota el artículo del "Financial Times", habría que decir que el keynesianismo de aquella época ya no es posible hoy; pero tampoco son viables las rígidas concepciones monetaristas. Si se quiere ser positivo, Keynes ganó en su rechazo a la clásica teoría cuantitativa, pero Friedman ganó en la importancia de la política monetaria y de su cuidadoso manejo por parte de los bancos centrales.

En resumen, si hubieran coexistido en una época, habría sido un duelo de gigantes. Después, tanto los neokeynesianos como los neomonetaristas, han ido quizá demasiado lejos, y sus aportes fueron, en muchos aspectos, más radicales que el de sus maestros. Por eso, compartimos la opinión: hubo un "empate", en el mejor sentido de la palabra.

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