Soberbia

Pese a las presiones y chicanas interpuestas por funcionarios argentinos, todo parece indicar que el próximo martes el Banco Mundial aprobará el préstamo para la construcción de la fábrica de Botnia en Fray Bentos. Los propios jerarcas del país vecino ya han tirado la toalla al respecto, lo cual ha sido ampliamente reflejado por los medios argentinos.

Se trata de una resolución lógica ante planteos totalmente irracionales de Argentina, que vuelve a chocar así contra otro muro en su caprichosa campaña de nacionalismo prepotente pintado con color verde ecologista. El Banco se ha limitado a seguir todos los informes técnicos existentes, que han probado una y mil veces que el panorama apocalíptico que se da por hecho del otro lado del río solo existe en las mentes afiebradas de los "piqueteros" y algunos jerarcas inescrupulosos subidos a la ola ambientalista.

Como ya es tradicional, ahora vendrá la cantarina victimista y patriotera. Que los del Banco Mundial son unos explotadores del mundo rico. Que lo único que les importa es favorecer a esta cruel multinacional que se quiere robar nuestros recursos naturales. Que los uruguayos somos todos tarados, cuando no inmorales, que no nos damos cuenta que nos van a arruinar el país a cambio de tres vintenes. Lo mismo que dijeron de la Corte de La Haya, que primero fue su gran garantía de justicia, hasta que les dio un cachetazo 14 a 1. Ahí se transformó en mala también.

Ahora, los funcionarios argentinos, tan propensos a culpar al mundo rico de todas sus desgracias, insólitamente apuestan a la mediación del Rey de España. Cabe imaginarse las cosas que van a decir del monarca, si como todos quienes han abordado el tema desde una óptica racional y objetiva, entiende que no hay motivos para tanto escándalo.

Raúl Estrada Oyuela, representante de asuntos ambientales de la Cancillería argentina, afirmó que "nuestros hermanos uruguayos hace bastante que están equivocados, y siguen cometiendo errores".

Lo insólito es que después de tantos patinazos y papelones, entre los jerarcas argentinos ni por un minuto cunda la duda de si no serán ellos los que están equivocados.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar