La oposición rechazó de plano la decisión del gobierno de relevar de su cargo al comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz, luego que este mantuviera una reunión con dirigentes del Partido Colorado.
"Exagerado" y "lamentable" fueron dos calificativos que reiteraron dirigentes opositores para definir la acción del presidente Tabaré Vázquez, a quien acusaron de querer "aislar" a las Fuerzas Armadas.
Blancos y colorados cuestionaron la remoción de Díaz y recordaron que tanto estando en el gobierno y en la oposición, dirigentes del Frente Amplio mantuvieron contactos con militares en actividad.
Uno de los primeros en referirse al tema fue el ex presidente y actual senador colorado, Julio Sanguinetti. Tanto Sanguinetti como el ex ministro de Defensa, Yamandú Fau, participaron de la reunión con Díaz que una vez difundida a través del semanario Búsqueda, llevó a que el gobierno resolviera remover del cargo al jefe castrense.
"Lamentamos el episodio en cuanto el Ejército pierde un muy buen comandante y el gobierno un muy buen colaborador", dijo el secretario general del Partido Colorado.
"Se trató de una reunión de camaradería, nos invitaron a comer un asado y concurrimos con mucho gusto para conversar con la lealtad y camaradería de siempre. Gente que conozco de hace muchos años, con las cuales colaboramos en el ejercicio del gobierno", agregó.
El ex presidente aseguró, por otra parte, que la decisión de Vázquez responde a que "el gobierno está muy débil" porque ha sido "vapuleado" a nivel internacional y enfrenta diferencias internas y por eso lleva adelante un "aparente acto de autoridad ante una reunión normal".
"PREOCUPANTE". En el caso del Partido Nacional, en tanto, se decidió convocar a la ministra de Defensa, Azucena Berrutti, a la comisión de Defensa del Senado para que explique el tema. El senador Carlos Moreira (Alianza Nacional) aseguró que Díaz debió haber recibido una amonestación, pero no ser destituido.
Moreira, que formuló declaraciones en nombre del titular del Directorio blanco, Jorge Larrañaga, que se encuentra en Ginebra, señaló que hay legisladores que asisten a encuentros con militares, "ignorando la condición de la reunión".
En el mismo sentido se manifestó el senador Gustavo Penadés (Herrerismo), que también integra la comisión de Defensa. "Desde el punto de vista jurídico el presidente y la ministra pueden por razones fundadas remover a un comandante. Esta es una razón infundada. Es una exageración", dijo.
"Es un mensaje muy complicado que aísla a las Fuerzas Armadas del sistema político y viceveresa. Además, públicamente miembros del Movimiento de Participación Popular y el secretario de la Presidencia (Gonzalo Fernández) han dicho que se reunieron cuando no eran gobierno con integrantes de las Fuerzas Armadas en actividad. Y ahora parece que está mal. El gobierno sigue volando puentes y se aísla de forma preocupante", agregó.
"PARANOIA". Diputados de la oposición vinculados a Defensa también cuestionaron la decisión, y algunos elaboraron hipótesis sobre las razones que pudieron llevar al gobierno a remover al comandante Díaz.
El diputado colorado Daniel García Pintos (lista 15) dijo que el encuentro "no le gustó al gobierno, se puso en celo y se sintió afectado en su paranoia". Subra-yó que la destitución se procesó en el seno del Ejecutivo no sólo por el encuentro que Díaz mantuvo con Sanguinetti y Fau, sino también por el informe que el jerarca castrense elevó días atrás en el que el Ejército se desvincu- laba de cualquier participación en el denominado segundo vuelo de 1976, que trajo desde Buenos Aires a detenidos.
El diputado blanco Javier García (Alianza Nacional) acusó al gobierno de querer tener "Fuerzas Armadas de partido" porque "impide" que sus integrantes "dialoguen" con dirigentes que no pertenecen al Frente Amplio.
Dispuesto a "recomponer el diálogo"
El removido comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz, hacía "algún tiempo" que quería "recomponer relaciones" con la oposición y por eso estaba dispuesto a "iniciar instancias de diálogo", dijeron a El País fuentes políticas.
Los informantes indicaron que actitudes llevadas adelante por Díaz, en particular en acciones vinculadas con violaciones de derechos humanos, dejaron en "falsa escuadra" a gobiernos anteriores, y por eso ahora el removido comandante quería "acercarse".
La idea de Díaz era entrevistarse también con el presidente del Directorio blanco, el senador Jorge Larrañaga, y con el ex presidente Luis A. Lacalle.
Con Larrañaga, indicaron los informantes, hubo contactos días atrás, y se acordó que el encuentro tendría lugar en los próximos días, ya que el titular del Directorio retorna mañana sábado de un viaje a Ginebra.
En el caso de Lacalle, el encuentro se concretaría cuando el ex mandatario también volviera de un viaje. De acuerdo a fuentes consultas por El País, también se manejaba la posibilidad de que Díaz mantuviera un encuentro con el presidente del Partido Independiente, Pablo Mieres.
Fuentes políticas indicaron que el encuentro de Díaz con dirigentes del Partido Colorado fue "filtrado" a través del semanario Búsqueda como forma de "perjudicar" al comandante, y que en filas del Poder Ejecutivo estaban "molestos" con él, aprovechándose la reunión para removerlo.