Duraznenses unidos ante la escasez de empleo

| En Treinta y Tres el problema es de pescadores: la veda por falta de peces los hizo pensar en la cría de cerdos

M. RIVERO | V. RODRIGUEZ

Los duraznenses exploran todas las formas que les permitan sobrellevar la situación de desempleo que atraviesan. Según el Instituto Nacional de Estadísticas el desempleo es del 12,8 % en el departamento.

Recientemente un grupo de vecinos, cansado de buscar trabajo sin éxito, creó una Bolsa de Trabajo para ofrecer servicios en actividades domésticas, oficios y diligencias en general. El resultado ha sido alentador.

Una mujer jefa de hogar que no encontraba trabajo quedó efectiva en un restaurante. También han surgido nuevos oficios como el de clasificador, que en la capital del Yí genera creciente mano de obra. La caja de resonancia a la problemática laboral en Durazno eran las instituciones públicas como la Intendencia, la Policía, la Base Aérea II y el regimiento "Pablo Galarza", hacia donde acudían desempleados con ansias de acceder a un trabajo efectivo. A partir del año 2004 esas posibilidades comenzaron a disiparse.

Para bajar los guarismos de falta de fuentes de trabajo las baterías están puestas ahora en emprendimientos privados, fomentando la radicación de industrias como el frigorífico con capitales ingleses anunciada la semana pasada en Montevideo y la instalación de la pastera Stora Enso.

En la variada gama de empleos también están los monteadores. En la reciente poda del ornato público una docena de pobladores del barrio Villa Guadalupe acordaron con la Intendencia y, creando una pequeña empresa, realizaron la poda de los 10.000 plátanos de la ciudad.

En la despoblada campaña el empleo es todo un tema. El panorama tiende paulatinamente a revertirse a partir del desarrollo de la pecuaria y la forestación.

Pobladores de La Paloma, Blanquillo y otras zonas comenzaron a ser contratados para atender la demanda forestal, con la plantación de grandes superficies con árboles como eucaliptus y pino, que ya genera unos 200 empleos.

PISCICULTURA. En Treinta y Tres, la Intendencia busca atenuar el impacto social que tiene la veda pesquera sobre las familias que tienen en la pesca su sustento.

La comuna gestiona ante el Instituto Nacional de Alimentación una canasta para los pescadores de la Cooperativa de Charqueada.

A futuro recibirán capacitación en cría de cerdos e intentarán posicionar a la zona como proveedora de "semilla de bagre negro" para emprendimientos de piscicultura.

La Cooperativa de Pescadores de Charqueada posee personería jurídica desde 1971.

Hoy forman parte unos 25 pescadores, además de dos mujeres que trabajan en el procesamiento. Pese a esta prolongada trayectoria la empresa no ha logrado consolidarse. Hoy con el apoyo de la Intendencia y otras instituciones como el Centro Cooperativista Uruguayo, intentan revertir esta realidad.

La falta de peces por la depredación en el río Cebollatí obligó a que la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) impusiera una veda pesquera durante los meses de noviembre, diciembre y enero.

Para algunos el remedio fue peor que la enfermedad porque no se contempló la situación de estos pescadores y ellos no lograron por sí mismos sobreponerse a la situación. Esto también llevó a un deterioro en la situación de la empresa.

El diputado Gustavo Martínez remitió a la Dinara una minuta de Comunicación donde se sugiere que durante el período de veda se otorgue un subsidio a los pescadores artesanales uruguayos, tal como acontece en Brasil durante la veda norteña.

Esta iniciativa contemplaría a todos los pescadores, no sólo a los de la Cooperativa.

Pesca

DEL CEBOLLATÍ. En 2005 los pescadores uruguayos sacaron casi 135 toneladas de pescado, de las cuales 52 fueron de tarariras, 49 de pejerreyes y 33 de bagres. De sábalos se pescó menos de una tonelada, según indicó la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos en la respuesta a un pedido de informes efectuado por el diputado José Quintín Olano en el mes de junio. Discriminada por puerto de desembarque, la mayor parte salió por Río Branco, el 56%, y por la Charqueada el 44% restante.

PERMISOS. Oficialmente hay 43 permisos otorgados por Uruguay para pescar en la zona: 17 en Río Branco, 15 en la Charqueada, 5 en Balneario Lago Merín, otros 4 sin especificar el puerto base y dos en las localidades de San Miguel y Chuy en Rocha.

GANANCIA. El pescador recibe $ 35 por cada manta grande, de más de dos kilos. Por la chica $ 27. Por una tararira entera cobran $ 20. Por el "pescado de cuero" (bagre o pintado) cobran $ 25 el lomo, pero si lo entregan entero, sin procesar, son $ 6 por pieza.

Rock para el bolsillo

En la cuarta edición del Pilsen Rock, el "rebusque" fue total. Casi no quedó quienes intentaran facturar ofreciendo servicios o vendiendo mercaderías, en respuesta a la demanda de 130.000 fanáticos. En la zona de influencia del recital, en el centro y aun en los barrios más alejados, los puestos pululaban. Alojamientos en casas de familia. Patios y fondos para carpas. Resguardo de bultos. Habilitación de baños y venta de comida rápida, refrescos y helados, fueron algunos de los rubros de mayor rédito.

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