Con el objetivo de intentar reducir el informalismo en las obras de particulares, las autoridades del Banco de Previsión Social (BPS) trabajan en la elaboración de un proyecto de ley que facilitará la realización de los engorrosos trámites administrativos que deben llevarse adelante a la hora de registrar pequeñas reformas ante el organismo.
El tema será abordado por el directorio en la próxima sesión, el miércoles que viene. Se trata de un asunto que causó gran po- lémica a fines del año pasado, cuando el presidente del BPS Ernesto Murro advirtió que, antes de iniciar pequeñas reformas, es imprescindible realizar el trámite correspondiente ante el organismo (ver nota aparte). En los hechos, el mayor nivel de evasión se registra en las pequeñas obras.
Actualmente el BPS no realiza inspecciones "rastrillo" o "al barrer" en los barrios en busca de posibles infractores, pero lo ha hecho hasta hace pocos meses. El director Ariel Ferrari, representante de los trabajadores en el directorio, dijo a El País que eso no quita que estos operativos puedan volver a ejecutarse. El jerarca explicó que hoy las inspecciones se dirigen a las "empresas registradas" y se actúa ante "denuncias de trabajadores".
Ferrari informó que el BPS trabaja con la mira puesta en otorgar facilidades "para el registro de los trabajadores que hoy están en situación de informalidad" en las pequeñas obras. Por eso, las autoridades creen que es fundamental que el trámite de registro no sea "pesado" y lento. "Hoy lleva tiempo y tal vez haya personas que no lo hagan para no pasar por eso", afirmó Ferrari.
El proyecto estaría dirigido a las obras en casas de familia o locales comerciales que exijan un máximo de 30 jornales de "medio oficiales". "Es decir, se apunta a la persona que quiere pintar un cuarto, levantar un muro de dos metros o cambiar los caños de un baño", aclaró el director.
Las autoridades estudian la forma de acelerar el trámite, pero no se piensa en reducir la carga impositiva. "Lo más pesado es que actualmente para hacer una pequeña reforma, por más chica que sea, hay que abrir un registro de la obra y luego darle de baja", indicó. Y agregó: "Estamos intentando simplificar las cosas. Pero esto no resolverá el informalismo en las empresas grandes, que tienen trabajadores en negro".
REGLAS. El mayor nivel de evasión se concentra en las pequeñas obras (55%), donde se desempeñan hasta tres empleados. Hace pocos días Murro habló del tema en Maldonado, luego de reunirse con empresarios y trabajadores para abordar el tema informalismo. Allí afirmó: "Cuando asumimos, estaban registrados ante el BPS 26.000 trabajadores de la construcción en todo el país. Hoy tenemos 40.000 operarios. Es el sector donde más ha crecido la formalidad: el 50%".
Según establece la ley de aportes unificados, al realizar una obra hay que aportar el 86%. Claro que hay excepciones. Si una persona piensa realizar una obra sin contratar a nadie, debe realizar un trámite en forma previa ante el BPS. Hay que solicitar "autoconstrucción" si trabajará él mismo o "mano de obra benévola" en caso de que trabajen amigos o familiares. Luego debe esperarse la autorización del BPS, antes de comenzar.
Eso es lo que establece la legislación vigente, aunque muchas veces no se cumpla. En los edificios la situación es más complicada, ya que todo el complejo es "solidario" si multan a un propietario por una obra no declarada en un apartamento.
Construcción
El objetivo del proceso es intentar bajar el alto nivel de informalidad del sector
Límite entre "retoquecito" y "pintar toda la casa"
En noviembre del año pasado, el presidente del BPS Ernesto Murro participó de una tensa entrevista con Gerardo Sotelo en radio Sarandí. Allí el periodista criticó la política del BPS y mencionó un caso particular de una mujer que fue multada por pintar el "alero de su casa" junto a su esposo.
Murro respondió: "¿Cuál es el límite entre hacer un retoquecito en la pintura y pintar toda la casa? ¿Cuál es el límite entre hacer una pequeña reforma y hacerse una casa nueva y reformarla toda? Hay que poner ciertos límites porque nos han llegado casos de obras de 200 metros cuadrados y nos dicen `esto lo hicimos con amigos que nos ayudaron`. Uno le mira las manos y nunca en su vida agarró un ladrillo, ni sabe agarrar una cuchara"
En aquella conversación, que reprodujo el semanario Búsqueda, el presidente del BPS dijo que desde que asumió el nuevo directorio la cantidad de inspecciones se duplicó: pasó de 800 a 1.700 promedio por mes.
Y se refirió a las inspecciones zonales, "rastrillo" o barriales, que permiten encontrar obras no declaradas en casas de familia. Estos operativos "rastrillaje" hoy no se están aplicando, según indicó a El País el director Ariel Ferrari. "El BPS está empezando a cambiar su política de inspecciones, atendiendo a un reclamo de las cámaras empresariales e incluso de los trabajadores, que dicen que siempre se iba a los mismos, a los que estaban registrados. Ahora no vamos sólo a las empresas registradas, sólo a donde hay denuncias", sostuvo el jerarca
La nueva política inspectiva supone "pegarles" a "los grandes", "como antes no se les pegaba", afirmó Murro en aquella entrevista en Sarandí.