Es hora que aquellos que vienen reclamando -en su momento con mucha razón- una conducta más activa y eficiente por parte de la oposición, reconozcan que en lo que atañe al Partido Nacional, éste está ganando espacios de fuerte protagonismo en el escenario político. Y decimos político en el cabal sentido de la palabra, no en el de política menor.
Esto se está reflejando en las encuestas al punto que con cierto nerviosismo en el gobierno ya se empieza a pensar en proponer la reelección de Tabaré Vázquez como si se estuviera en tiempo electoral. No aparece otro.
El Partido Nacional ha tomado decididamente la iniciativa en proponer soluciones para el drama de la inseguridad pública que se vive en el país. Y para ello se ha decidido a movilizar a la gente con una campaña de recolección de firmas que respalden por la iniciativa popular proyectos de ley sobre diversos aspectos que comprenden básicamente una mayor prevención ante la epidemia de la delincuencia en los menores de edad. En este aspecto y sin desmerecer a nadie tenemos que destacar nuevamente el empeño con que el diputado Luis Lacalle Pou ha llevado adelante su idea de modificar el artículo 222 del Código de la Adolescencia y la Niñez, evitando que se parta en dos mitades la personalidad del delincuente, una antes y otra después de cumplir los 18 años como si los onomásticos tuvieran la virtud de borrar y hacer nacer automáticamente la identidad de una persona. Esta iniciativa, la de castigar la tentativa de hurto, combatir la pasta base y otras se articulan en un paquete de medidas que se pondrán a juicio de la ciudadanía para recabar su adhesión. Ante la campaña del "firmo seguro" el gobierno, como un resorte y por arte de magia, anunció hacer algo, sacudido por la picana política nacionalista. La intención de desmerecerla no pudo disimularla cuando calificó la intención como "gimnasia agitativa", pero acusó el golpe. En primer lugar se ha tomado conciencia que seguir hablando de "sensaciones térmicas", con la ligereza que lo hizo el Ministro del Interior, deteriora la imagen de la autoridad, la cual tampoco quedó bien parada en el interior del país luego de la reunión del Dr. Díaz ante la Asociación de Productores Rurales de San José en la que no le quedó margen para causar peor impresión. Pero el Subsecretario se ha decidido a tomar protagonismo y fue peor la enmienda que el soneto, expresada en una aparición televisiva insólita. Quiso ironizar sobre el movimiento nacionalista diciendo que se alegraba que compartiera la preocupación del gobierno, como si en torno a este drama social pudiera generarse una competencia proselitista y como si no fuera cierto que el mensaje de las "sensaciones térmicas" no hubiera salido de su propio Ministerio, cuando el titular presentaba, comparaba y se regodeaba con estadísticas de comisión de delitos, vaya uno a saber elaboradas por quién, y como si en la lucha contra la delincuencia los éxitos y los fracasos pudieran contabilizarse numéricamente. También en esa ocasión el Dr. Faroppa, comentando la propuesta sobre los allanamientos de domicilio por la sola decisión policial, quiso hacer caudal de la trayectoria de la "fuerza política" que gobierna en materia de cuidado de las disposiciones constitucionales. Debió exceptuar al artículo 11 de la Carta.
Debe destacarse también el trascendente aporte del Partido Nacional a la claridad y transparencia política, la promoción de la doble interpelación al Ministro de Economía y al Canciller para que informen sobre lo que piensa el gobierno respecto del otorgamiento de un TLC con Estados Unidos. Que no se crea que de lo que se trata es de poner en evidencia las contradicciones que existen en cuanto al punto, las que son evidentes y solo un ciego no las ve. Eso sirve para poner de manifiesto la incoherencia del Frente Amplio, pero no resuelve nada. Lo importante es forzar una definición porque el asunto no es menor, y este es el mecanismo adecuado, más aún si el interpelante es un especialista de la categoría del Senador Sergio Abreu.
El Partido Nacional trabaja bien y se hace sentir.