El ministro del Interior, José Díaz, dijo que el aumento de las ocupaciones en los locales de trabajo no obedece a la derogación del decreto que permitía a la policía desalojar, sino a la proliferación de sindicatos a raíz de la convocatoria de los Consejos de Salarios. Díaz fue más allá y responsabilizó de esa actitud a los trabajadores "por la falta de madurez".
Al comparecer el miércoles ante la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación de Diputados, Díaz reconoció un aumento de las ocupaciones luego de la derogación del decreto, "en cantidad y en intensidad", comparando con las de los años 50. Pero lo adjudicó al "surgimiento exponencial de una cantidad nueva de sindicatos que hubo en el país" por los Consejos de Salarios.
"Cuando crece en forma aluvional la cantidad de organizaciones gremiales, la tendencia es, precisamente, a un uso inadecuado de los instrumentos de lucha de los trabajadores por falta de madurez, que se adquiere con el tiempo", señaló el ministro.
La opinión del ministro difiere de la expresada días atrás por su colega, el ministro de Trabajo Eduardo Bonomi, que responsabilizó del aumento de las ocupaciones a los empresarios que incumplen lo acordado en los Consejos de Salarios.
Además, dijo que esta situación "no complicó la actividad de la Policía, al contrario, la obligó a ser mejor, a investigar antes que detener por averiguación".
INSEGURIDAD. Con relación al tema de la inseguridad, dijo que el Ministerio viene trabajando en el Código de Procedimiento Policial para darle, dentro de la Constitución y la ley, más elementos y facultades.
Díaz dijo que confía "en el programa de mesas locales que van a dar cuenta del tema de la sensación de inseguridad. Van a hacer el diagnóstico de la situación de convivencia y seguridad, pero no sólo el diagnóstico al que estamos muy acostumbrados los uruguayos, sino que va a haber compromisos, tanto del poder local como de los comisarios, de mejorar la seguridad de cada localidad.
Para nosotros basta y sobra que para muchos integrantes de nuestra sociedad exista esa sensación para que nos preocupe, porque si existe es un dato de la realidad y tenemos que preocuparnos por esa sensación de inseguridad", dijo el ministro.
El tema de la renuncia del ministro también estuvo sobre la mesa. Díaz dijo que tiene el apoyo de su fuerza política. Minutos antes había dicho: "Si de algo he pecado como político es por ser uno al que no le gustan los cargos (...) como yo soy dueño de renunciar o no renunciar, soy de los ministros que renunciará si una organización social seria, de tradición histórica, me lo pide o hace una crítica severa a mi gestión".
Lo mismo señaló con la situación de la jefa de Policía del Maldonado. "Permítame la libertad de seguir manteniéndola, y si llego al convencimiento de que no es procedente mantenerla, no le quepa la menor duda de que daré el paso correspondiente", dijo.
HACINAMIENTO. Díaz reconoció que la situación penitenciaria de hacinamiento no se ha superado. "Hemos mejorado, hemos bajado la densidad penitenciaria, pero estamos lejos de tener cien alojamientos cada cien personas privadas de libertad", dijo.
Agregó que, hasta el momento, las empresas públicas no cumplen con el deber de incluir en licitaciones al 5% del personal obrero de los liberados. "Es una discriminación positiva. Eso también está en proceso de reglamentación para hacerlo de obligado cumplimiento en todas las administraciones del Estado".