MEXICO | AP
El conservador Felipe Calderón no será el nuevo presidente de México hasta que el Tribunal Federal Electoral (Trife) lo certifique luego de escuchar las denuncias de su rival izquierdista, Andrés Manuel López Obrador, sobre presuntas irregularidades en los comicios del domingo.
El organismo independiente que supervisó las elecciones presidenciales, el Instituto Federal Electoral (IFE), dijo que fueron emitidos más de 41 millones de votos y anunció que Calderón había ganado con una ventaja de 243.000 sufragios.
Pero el IFE no tiene autoridad legal para declarar al ganador. Según la compleja ley electoral de México, Calderón no habrá ganado sino hasta que el Trife certifique el conteo. Y no se puede dar por seguro que lo declare ganador: el muy respetado tribunal ha anulado dos elecciones para gobernador en años recientes.
TRADICION. En México, donde las impugnaciones electorales son casi una tradición, los tribunales forman parte del proceso desde el principio. Es parte de un elaborado sistema diseñado para eliminar el fraude que hace tiempo era casi universal. Una vez que los votos son oficialmente contados, cada partido tiene cuatro días para interponer impugnaciones ante el tribunal electoral.
El tribunal examina entonces en audiencias que duran semanas, las evidencias presentadas para decidir si las urnas fueron alteradas, si los votantes fueron intimidados, o si los candidatos excedieron límites en el gasto permitido o compraron votos.
La ley electoral mexicana estipula que la corte debe pronunciarse sobre las quejas el 31 de agosto. Los magistrados proceden a distribuir los votos que sobrevivieron a las impugnaciones y declaran al ganador el 6 de setiembre, en una decisión que no puede ser apelada. El nuevo presidente es investido ante el Congreso el primero de diciembre.
Incluso en la pasada elección presidencial, cuando Vicente Fox logró una ventaja contundente y sus adversarios aceptaron pronto la derrota, el tribunal requirió más de un mes para declararlo presidente electo.
BATALLA. Los comicios presidenciales de este año resultaron ser los más reñidos de la historia. El Partido de la Revolución Democrática (PRD), de López Obrador, alega que el oficialista Partido Acción Nacional (PAN), de Calderón, se benefició de irregularidades en unas 50.000 mesas de votación (38% del total), lo cual establece el escenario para una compleja y emotiva batalla ante la corte.
La intención del PRD es que se cuente "voto a voto" en esas mesas de sufragio impugnadas. Ni el informe oficial del IFE divulgado el jueves ni los resultados del recuento preliminar -ambos le dieron a Calderón el triunfo- conformaron a López Obrador, quien asegura que la victoria es suya. Para hoy, ya convocó a sus seguidores a concentrarse en la Plaza del Zócalo para una "asamblea informativa" sobre los pasos a seguir.