El Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG) levantó el embargo a la carne brasileña proveniente de los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul, en ambos casos, reconocidos en el pasado mes de mayo por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), como libres de fiebre aftosa sin vacuna.
El director del SAG, Francisco Bahamonde, explicó que según la información disponible, la aftosa que afectó a Mato Grosso do Sul y Paraná entre octubre de 2005 y el pasado mes de abril, no se extendió a otras regiones del territorio brasileño, según consignó la agencia AP.
"Estos antecedentes han sido evaluados y verificados en el terreno por el SAG, y el análisis entregado concluye que en los dos referidos estados se superaron las condiciones que llevaron a suspender durante el 2005 el ingreso de carne vacuna sin hueso y madurada", declaró Bahamonde.
Contrariamente el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile le mantiene la veda a la Argentina, cuya carne representa habitualmente el 35% de las importaciones que realizan los empresarios trasandinos.
sin efecto. El levantamiento de las restricciones a la carne brasileña no afectará a las exportaciones uruguayas, ya que, en ambos estados brasileños, sólo hay un frigorífico exportador habilitado para embarcar hacia Chile.
Actualmente los dos mayores abastecedores de carne bovina del mercado trasandino son Uruguay y Paraguay. Hoy, ambos países están aportando cada uno la mitad de las 6.000 toneladas mensuales que importan los chilenos, pero en el futuro Uruguay tiene mayores posibilidades de incrementar sus embarques, aunque todo dependerá de los precios.
Según dijo a El País Andrés Cristi, presidente de la Cámara Chilena de la Carne, el abastecedor que mayores posibilidades de aumentar sus volúmenes tiene, sigue siendo Uruguay, ya que los frigoríficos paraguayos están casi al tope con sus envíos.
El mercado chileno tiene actualmente mucha carne, consecuencia de la aglomeración de contenedores en el Puerto de Valparaíso que superaron la logística chilena para controlar los envíos de terceros países. Esas partidas, al ser liberadas prácticamente juntas, saturaron el mercado. Por otra parte, según la Cámara Chilena de la Carne, los precios subieron 30% y el consumo se retrajo en sus compras, lo que puso en evidencia el elevado stock del producto en el abasto. La situación también motivó una caída de entre 10% y 15% en el precio del ganado chileno.