Fernan Cisnero
Ayanda Ntsaluba: Director general de secretaría de la Cancillería sudafricana
-¿Cómo está Africa?
-Hay menos conflictos. Angola está bien encaminada hacia la reconstrucción, ya salió de la guerra; igual en Burundi, Sierra Leona y también en Liberia. No quiere decir que se hayan terminado los problemas, pero sí que hay esperanzas de que se pueden construir instituciones democráticas firmes. En la República Democrática del Congo, por ejemplo, por primera vez en años habrá elecciones y, aunque quedan desafíos, eso pondrá al país en una dirección completamente nueva y dada la importancia estratégica del Congo en el continente, su estabilidad influirá en otros países. En Sudán, uno de los conflictos más viejos del continente, la firma de un acuerdo de paz (Sudáfrica es uno de los mediadores) genera espacio para mover ese conflicto; incluso en Darfur, las cosas están superándose. Hay avances importantes en Mozambique, en Botswana, en Zambia, en Tanzania, con su primer traspaso de poder pacífico. Hay una conciencia de que es importante permitir procesos democráticos. Hay desafíos, claro, la pobreza por ejemplo es un gran problema. La ONU ya ha dicho que Africa será el único continente que no podrá cumplir con las metas de desarrollo del milenio. Pero si uno mira dónde estamos ahora y dónde estábamos hace cinco años, ahora hay muchas más posibilidades de crecer.
-Tampoco se podía estar peor...
-El desafío ahora es lograr que la comunidad internacional se comprometa con Africa y no solo por el interés del continente sino por el del mundo.
-Aunque tiene sus propios problemas, Sudáfrica vive un proceso diferente a sus vecinos. ¿Por qué?
-Somos la economía más industrializada del continente, la segunda. Egipto es sólo dos tercios de nuestra economía. También hubo beneficios en ser el último país en independizarse y así aprendimos de muchos movimientos de liberación del continente para reforzar nuestro poder político y evitar los errores de otros. Y teníamos una figura como Nelson Mandela, en la que la gente confiaba. Mantuvimos una política económica y creamos las instituciones necesarias para proteger nuestra democracia. Son muchas razones. Además tuvimos siempre muy buena disposición de parte de la comunidad internacional, no solo durante nuestra lucha por la liberación, sino también después ya que nos siguieron apoyando y augurándonos éxitos, eso nos alentó a seguir yendo en la misma dirección. Pero somos conscientes de que somos una economía pequeña y que necesitamos que todo el continente crezca para crecer. Queremos contribuir a que eso suceda.