MATIAS CASTRO
En esta adaptación a historieta de la novela de Paul Auster, reeditada por Anagrama, quien verdaderamente se luce es David Mazzucchelli, el dibujante. Los reveses de la historia pesan, es cierto y la asistencia en la adaptación de Paul Karasik, coeditor de la influyente revista experimental Raw, también.
La ciudad de cristal, novela, es la primera de la "trilogía de Nueva York" de Auster, y ya había sido editada por Anagrama hace un buen tiempo. La ciudad de cristal, historieta, había sido editada por Ediciones La Cúpula, en 1997, y acá se vendía sólo en la librería El Rincón del Coleccionista.
Uno de los principales hallazgos de esta adaptación radica en la estricta puesta en página, que las divide a todas en nueve cuadritos iguales. Esto marca un firme ritmo, definido sobre todo por Karasik, que afirmaba que las viñetas tenían que ver con bloques urbanos en una historia urbana.
Se trata de un escritor de novela negra que al comienzo recibe una llamada equivocada de alguien que busca al detective privado Paul Auster. Le encargan un trabajo que toma hasta que quien lo contrata desaparece. Así que este escritor, convertido en detective, termina buscando al tal Auster, que resulta ser escritor, como el mismo protagonista.
El juego entre la gráfica y el texto, marcado por Mazzucchelli, un dibujante que dejó la historieta industrial de superhéroes para dedicarse a trabajos independientes. El dibujo no sobreexplica la imagen sino que la apoya y agrega información adicional, explotando al máximo los recursos de la historieta.
El diagrama de nueve cuadros o viñetas por página sólo se rompe en casos muy definidos en que se ubica a un personaje en un lugar, se lo presenta o se busca un efecto determinado.
Esta reedición de Anagrama, prologada por Art Spiegelman, es un importante reconocimiento, porque la incluye dentro de una prestigiosa colección literaria. Es uno de los pocos casos donde un sello acepta el formato de novela gráfica como algo con el mismo valor que una novela a secas.