Ahora es Mujica el que amaga a renunciar. Es increíble que los asuntos internos del partido de gobierno no se resuelvan en ese ámbito, y necesiten de la exposición pública, a través de los medios masivos, para dilucidarse.
Ocurrió antes con Astori. Lo curioso es que Mujica utiliza la misma estrategia para neutralizar las decisiones tomadas justamente por el ministro de Economía en materia del endeudamiento del agro.
Se podría pensar que se trata de una forma diferente de hacer política, por parte de una fuerza que nunca estuvo en el gobierno nacional.
Sin embargo, deja en evidencia el rumbo errático que lleva el gobierno en todos los temas, fundamentalmente porque carece de políticas sectoriales, y como consecuencia de su estructura heterogénea y sin coordinación.
A esta altura nos resultan poco creíbles estas amenazas, porque son utilizadas solamente para presionar al director de orquesta.