Goleó a Liverpool en Belvedere y tomó el liderazgo del torneo

| Esta vez el ataque tricolor no desperdició sus oportunidades y el marcador reflejó las diferencias

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El País

EDWARD PIÑON

Cuando no se desperdician las jugadas de ataque, cuando los delanteros no le erran al arco, se comprueba claramente que la gran estrategia del fútbol es el gol.

Más sencillo imposible. Nacional le llegó a Liverpool por ambas bandas. Lo azuzó con el dominio de pelota Juan Albín, con los profundos pases cruzados de Javier Delgado, con la velocidad de Gonzalo Castro y con la potencia de Luis Suárez y le pasó por arriba. Pero, para demostrarle que es el "jefe del Clausura", que ya no comparte más la punta del certamen con nadie, esta vez tuvo la efectividad necesaria de sus delanteros.

Entonces, por encima de las bondades futbolísticas, de la actitud que ha sido una constante del tricolor en el campeonato, lo que hizo que la historia terminara diferente, fue la simple y más relevante acción que hace que el fútbol sea único: el gol.

Ayer hasta arrancó ligando con eso, porque Nicolás Rotundo metió la pelota en su arco, después que un aluvión bolso se fuera arriba en busca de la apertura.

Pero, si antes de eso los jugadores negriazules habían evitado en dos oportunidades casi en la línea misma de gol que la pelota llegara a tocar la red, a partir de ese instante todo cambio.

Porque además de quedar como único protagonista del encuentro, debido a que Liverpool no tuvo el fútbol necesario como para plantearle una lucha pareja, Nacional prácticamente se pegó a los tres cuartos de cancha. Y esta vez no falló.

Por el contrario, lo mató en siete minutos. Desde a los 64 a los 71 transformó en gol sus ocasiones, primero mediante un golazo de Luis Suárez, después con un gran remate de tiro libre de Javier Delgado y finalmente con otro gran gol de "Malaca" Martínez.

Así de sencillo. De simple. El gol define todo, es la estrategia más contundente. Ayer lo fue.

Lo comprobó Liverpool que había empezado mejor, por lo menos más armado y más certero en el traslado y toque de pelota, pero que después se desdibujó al punto tal de quedar expuesto a una catástrofe más grande.

Nacional ganó, consiguió los tres puntos en el difícil reducto de Belvedere, se adueñó en solitario de la punta del Torneo Clausura y aprontó de la mejor forma para el clásico del próximo lunes.

No hay caso, no hay nada mejor que el gol. Con ello se tiene la estrategia perfecta.

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