Un grupo de personas, en este caso con ocho tractores, que interrumpieron en forma permanente y durante períodos prolongados de tiempo el tránsito en la circunvalación del Palacio Legislativo era, independientemente de la denominación que se le dé, un piquete. Por ese motivo, la decisión de levantarlo, implementada en forma rápida y eficaz por la Policía el martes, ha sido acertada y oportuna.
La demostración, que ya llevaba una semana, era realizada por el Movimiento Agropecuario del Uruguay (Madur) y tenía como finalidad exigir soluciones para el endeudamiento del sector de la granja y protestar contra la propuesta contenida en el proyecto de reforma tributaria de ponerle un gravamen a las frutas y verduras. Vivimos en un país libre. Todos los ciudadanos tienen el derecho de expresar su opinión y, llegado a ese extremo, el de protestar contra las políticas del gobierno. Nadie pone esto en duda. Pero, cada derecho tiene una contrapartida: el deber del resto de la sociedad de respetarlo. La esencia de la democracia se encuentra en el delicado equilibrio de los derechos y deberes de todos. El piquete es una forma inaceptable de expresar aquella disconformidad.
Un dirigente del grupo que había establecido el piquete opinó que no esperaba recibir semejante tratamiento de un gobierno progresista. Sin embargo, era lo que debía haber esperado.
El gobierno frentista está enfrascado en un proceso de aprendizaje en el ejercicio de la difícil responsabilidad de gobernar. La cual incluye, entre otros deberes, asegurar el respeto de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos de circular libremente por la circunvalación del Palacio Legislativo. El ministro del Interior apuntó a lo obvio: "no se puede interrumpir indefinidamente el tránsito". Por lo tanto, luego de haber mantenido una actitud de espera, y concluyendo que poco podía esperarse de la madurez de los manifestantes, resolvió actuar.
Además, tenemos el ejemplo del impacto destructivo que ha tenido la práctica de los piquetes en la República Argentina. Ciertamente, la demostración de Madur fue algo totalmente diferente. Pero, sin embargo, tolerarla por más tiempo habría generado un precedente inaceptable. Especialmente en este momento.