Daniel Herrera Lussich
Durante treinta y tres minutos, Tabaré Vázquez , expuso sobre el desarrollo económico en libertad y democracia, puso énfasis en destacar que Uruguay no aceptará tutelajes y planteó su aspiración de acceder al mercado estadounidense, principalmente con carne, lácteos, textiles y software. En la charla que ofreció ayer , precedido en la oratoria por Thomas Shannon, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental y la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ofreció, luego de reclamar igualdad de oportunidades comerciales para todos los países, a los numerosos inversores y empresarios que abarrotaban la sala, un país "estable", que respeta los contratos y obligaciones, sin discriminar a los inversores si son uruguayos o extranjeros.
En la conferencia realizada a lo largo de la mañana en el Council of the Americas, una institución empresarial, conservadora y de gran poderío comercial, el mandatario fue presentado por el influyente y también hombre clave en materia de finanzas, ahora retirado, David Rockefeller. La palabras de Vázquez, aplaudido al finalizar durante varios minutos por una entusiasmada y en general republicana concurrencia, fueron en términos generales, las siguientes:
ACTITUD DE URUGUAY. Señores hay que crear empleo, hay que ganar esperanzas y el derecho al desarrollo armónico, consolidarnos como nación, integrarnos como región en el marco de una nueva globalización que de oportunidades a todos. Son tareas ineludibles y del gobierno que la ciudadanía nos ha confiado. En este concepto, entonces, permítanme exponer algunas consideraciones que sintetizan la actitud de Uruguay. 1) Nunca está demás reiterar el compromiso con la paz, la libertad y la democracia. No concebimos desarrollo si no es sobre esta tres bases. 2) Afirmar la relación que existe entre la paz, la libertad y la democracia con el desarrollo. En efecto, por más que se intente de justificar lo contrario, la realidad indica que no hay paz en la intolerancia ni libertad en la pobreza y ni democracia en la desigualdad. Y el Estado como articulador de democracia, ha de liderar esa tarea. 3) Especificidad de Uruguay como nación, orgulloso de su tradición y confiado en el futuro, no pretendemos ser modélicos, los uruguayos no estamos dispuestos a asumir como propio otras experiencias que podrán ser realizables, pero que son ajenas, respetamos a todos, pero no aceptamos tutelajes, no vivimos de espaldas al mundo.
MERCOSUR. 4) Nuestro compromiso con una auténtica integración regional, que trascienda las siglas, la retórica y el protocolo de las reuniones y fotos oficiales. Sabemos que los procesos de integración son, vaya la redundancia, procesos largos y complejos; asumimos que el Mercosur que echamos a andar con nuestros hermanos, Argentina, Brasil y Paraguay, tiene dificultades y bloqueos que hoy se expresan entre Uruguay y Argentina lamentablemente, en torno al impacto ambiental que eventualmente provocaría la instalación de plantas de celulosa en territorio uruguayo. Estamos convencidos que el camino del diálogo es el mejor camino para que la integración, más allá de estos problemas, sea una verdadera solución para los problemas que tienen nuestros respectivos pueblos. Por eso queremos más y mejor Mercosur. No solamente unión aduanera, sino complementación energética y de infraestructura, complementación productiva, cooperación científica y tecnológica, preservación del medio ambiente. Trabajamos por un Mercosur más amplio y completo. Que se sume con otros procesos de integración en el mundo, que no se encierre. No hay razón que justifique la soledad y el aislamiento. 5) Hablo de la imprescindible inserción que cada país, como tal, debe tener en el escenario internacional. En lo que a Uruguay respecta, nuestro compromiso con el Mercosur no impide un amplio sistema de relaciones internacionales que abarca también relaciones bilaterales con otros países. En ese contexto es que pensamos nuestro relacionamiento con Estados Unidos, relacionamiento que tiene mucho de encuentro, pero que no ha estado libre de algunos desencuentros, por los cuales cada uno debe asumir sus responsabilidades, para que los problemas no vuelvan a suceder, porque las diferencias entre los gobiernos , las pagan generalmente los pueblos.
ESTADOS UNIDOS. 6) Permítanme definir las relaciones comerciales entre los Estados Unidos y nuestro pequeño Uruguay . No es cierto que las relaciones comerciales están divorciadas de las relaciones diplomáticas, culturales, científicas, etc. Es obvio que existe una fuerte tendencia a la diplomacia en los negocios que a nosotros no nos mortifica, puesto que creemos que las relaciones internacionales son un instrumento para el desarrollo económico y social. 7) En el marco de la Cumbre de las Américas en Argentina, en 2004, los gobiernos de Estados Unidos y Uruguay suscribieron el Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones. El Parlamento uruguayo lo ratificó y confiamos que hará lo mismo, aparentemente, el Congreso de los Estados Unidos. Para nosotros no es un hecho excepcional, Uruguay tiene tratados similares con otros 25 países, pero es un hecho de especial relevancia si se tiene en cuenta la significación de la contraparte. Tampoco es el principio o final de historia alguna, sino que se inscribe en un proceso que aspiramos profundizar. 8) Uruguay está interesado en trabajar con Estados Unidos en el marco legal entre ambos países, para mejorar nuestro acceso a los mercados, nos interesa mejorar nuestro acceso al mercado estadounidense en los sectores de carne, lácteos, textiles y software, rubros en los cuales somos competitivos.
LO QUE SE OFRECE. 9) Uruguay está dispuesto a perfeccionar la normativa y las reglas comerciales que regulan el intercambio entre ambos países, como ya lo hicimos en el área de las inversiones, mediante el tratado bilateral firmado en noviembre del año 2004. Para ello Uruguay ofrece: A) estabilidad democrática; B)el respeto a los contratos y obligaciones, nunca, jamás, ni aún en las peores circunstancias, Uruguay dejó de cumplir sus compromisos o dejó de respetar los contratos. Y en el momento actual en difíciles circunstancias, el Uruguay sigue cumpliendo con esos principios; C) una programación macroeconómica equilibrada y consistente; D) no discriminación entre inversores uruguayos y no uruguayos. No nos gusta decir extranjeros, en el Uruguay quienes nos visitan no son extranjeros, están en su propia casa; E) políticas de especialización productivas, sistema agro-industrial, biotecnología, industria del portland, industrias turísticas, culturales y creativas, innovación, sistema de gestión modernos y eficientes; F) regímenes especiales para las distintas áreas concediendo beneficios para el inversor con exoneraciones fiscales y excepciones arancelarias. Ofrece también nuestro país dos bienes intangibles, pero esenciales: uno la cultura de su gente, sus valores de vida y de convivencia, de educación. Uruguay es un país que no necesita custodias ni vehículos blindados; ningún Estado está libre de corrupción, el nuestro tampoco. Lamentablemente no existe la vacuna contra la corrupción, sería muy buen negocio descubrirla. Pero si cabe poner el énfasis que no es necesario recurrir a métodos espurios para hacer buenos negocios. Complementariamente con lo anterior, Uruguay ofrece su compromiso en el combate al narcotráfico y lavado de activos en la región, así como sus compromisos de luchar contra todo terrorismo.
IGUALDAD. El Uruguay ofrece, pero también reclama. No reclamamos ni privilegios ni caridad, reclamamos oportunidades, reclamamos porque tenemos derecho a ello, la oportunidad de competir en igualdad de condiciones en lo que sabemos somos eficientes, reclamamos un liberalismo económico para todos los sectores del comercio, reclamamos que el liberalismo político y el liberalismo económico, vayan de la mano, porque el autoritarismo político es a la democracia lo que el proteccionista es al comercio internacional. Reclamamos inversiones de calidad, que sea rentable para el inversor como para la sociedad uruguaya. ¿Acaso son reclamos injustos o exagerados? De nosotros y cada uno de nosotros depende que la globalización supere sus deficiencias y despliegue oportunidades. En ese contexto han de desenvolverse los organismos multilaterales y muy especialmente la Organización Mundial de Comercio. El ingreso de China a la OMC en el año 2001 fue uno de los acontecimientos más relevantes de la presente década. Ante los tres años y medio que faltan para que la presente ronda termine, encaremos desde la OMC un gran desafío: comencemos a terminar con el comercio administrado y empecemos a hacer realidad la idea de que el liberalismo económico es igual para todos los sectores del comercio.Si queremos que la Ronda de Doha sea exitosa debemos de reglamentar y abrir el sector de la agricultura , como antes lo hizo la Ronda de Tokio con la industria y la Ronda Uruguay con los servicios.
Sin temores hacia la izquierda
Para la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, Estados Unidos trabajará, sin distinciones, con gobiernos de izquierda o derecha, porque "no es una cuestión de ideologías, sino de compromisos con la democracia". Y para Thomas Shannon, subsecretario para el Hemisferio Occidental, Latinoamérica "debe vivir sin temores, sin ver el fantasma del populismo", al que denominó un fenómeno que también lo tuvo en su momento Estados Unidos, y que nace de la desilusión de la gente ante promesas políticas. Ambos hablaron en la conferencia que participó Vázquez. Coincidieron que Estados Unidos apoyaría, no en una forma de paternalismo, sino como una alianza para que países de Latinoamérica se asociaran para poder incrementar el desarrollo y mejorar las infraestructuras. Los dos destacaron a Colombia, México, Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay como países muy propicios para empujar esa alianzas para mejorar las economías.
"Bienes"
"En Uruguay los empresarios no necesitan custodia ni vehículos blindados"