Las similitudes y afinidades de Nieto con sus colegas y amigos, como Lisandro Alonso, Rodrigo Moreno (El custodio) e incluso sus ex compañeros de facultad, Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, saltan a la vista.
Finales abiertos, que "no subestiman al espectador", según sus palabras, tiempos narrativos similares, un gusto por la sugerencia y la sutileza en la actuación, con muy pocos diálogos son algunos de esos rasgos. A eso se suma la preferencia por retratar personajes ordinarios, que viven experiencias que perfectamente podrían pasar por historias reales.
Cuando se le pregunta habla sobre los directores más jóvenes de Argentina, como su amigo Alonso, Ezequiel Acuña (Como un avión estrellado), Pablo Trapero (en Mundo grúa), Martín Rejtman (Silvia Prieto) y también sobre algunos mejicanos como Carlos Reygadas (Japón) y Juan Carlos Rulfo (Del olvido al no me acuerdo).
Teniendo sólo un cortometraje y un largo, cabría preguntarse si tiene una preferencia especial por alguno de los géneros. No hay uno por el que se incline más, y agrega "Aspiro también a seguir trabajando de asistente de dirección, eso me gusta, y sobre todo con amigos. Yo no fui a escuela de cine, esa es una forma de aprender y de estar en un rodaje sin comprometer decisiones artísticas o estéticas. Me gusta ver como laburan los directores, me gusta estar en los rodajes y con amigos. Por suerte los rodajes que me tocaron es con gente conocida, y como que asocio el rodaje con la amistad".