"Al Consejo de Ministros"

| HECTOR LESCANO lll "Que en la Rendición de Cuentas se considere apoyar más, en materia salarial y de formación profesional, al cuerpo policial que no tiene ni los salarios ni la infraestructura que está requiriendo".

JORGE SAVIA

En un extenso diálogo que mantuvo con El País a través de distintos momentos en los que el Dr. Héctor Lescano logró ir haciendo varios paréntesis en su nutrida y agitada agenda, el Ministro de Turismo y Deporte no sólo se refirió a la situación que está atravesando el fútbol como consecuencia de los lamentables hechos ocurridos el sábado 11 del corriente tras la disputa del partido Peñarol-Cerro, sino que también anunció que el tema de la seguridad pública en torno al desarrollo de los espectáculos deportivos "ocupará el primer punto de la agenda del Consejo de Ministros del próximo lunes", y enfatizó que "se va a necesitar que en la Rendición de Cuentas se considere la necesidad de seguir apoyando aún más, en materia salarial, de formación profesional y de infraestructura, al cuerpo policial que no tiene hoy ni los salarios ni la infraestructura que está requiriendo".

—Su percepción sobre este tema de la violencia en el fútbol, ¿es distinta a la que tenía cuando era dirigente?

—La percepción, sí; han pasado los años y en ese tiempo todo ha cambiado muy rápido, y para mal, lamentablemente. La escena es un tanto diferente. Hay cosas en el país que se han profundizado en materia de valores, de fenómenos modernos, que no son achacables a tal o cual gobierno, porque este es un problema mundial, incluso con características nuevas, que vienen cambiando últimamente. El Director Nacional de Deportes, Prof. Fernando Cáceres, por ejemplo, está participando en Río de Janeiro en la XII Asamblea del Consejo Iberoamericano del Deporte, y en una comunicación nos decía que en una larga exposición el representante español reveló que aunque han solucionado en gran parte el problema adentro de los escenarios deportivos, la cuestión de la violencia afuera de ellos es ahora el nuevo gran problema que se les presenta a los europeos. Y enfrentar esto lleva más tiempo, y también más recursos, obviamente.

—¿En qué otra medida, o aspecto, ha cambiado el problema a través del tiempo?

—Particularmente en el tema de la droga, y en especial el de la pasta base, que prácticamente está haciendo estragos, según nos lo indican los informes técnicos que venimos recibiendo. Hay bolsones marginales que el gobierno está tratando, como se sabe, de trabajar sobre ellos con una gran sensibilidad por la cuestión social, pero estos fenómenos se han agravado y, lamentablemente, limitan en muchos aspectos.

—¿Por ejemplo?

—Y... el cuerpo policial, que resulta absolutamente fundamental en este aspecto, seguramente no tiene hoy ni los salarios ni la infraestructura de apoyo que está requiriendo en toda su magnitud, no porque no haya conciencia de esa necesidad, sino porque fue preciso ceder ante limitaciones presupuestales que ha debido anteponer el gobierno.

—¿Ese, justamente, puede ser un planteo a realizar, por el Ministerio del Interior y por su cartera?

—Sí, yo creo que sí. Como se sabe, el equipo económico ha hecho todo lo posible para expresar en el Presupuesto que la seguridad pública, junto a la salud, la educación y la infraestructura son prioridades del gobierno, pero es indudable que esta situación de la violencia que estamos viviendo va a necesitar que en la Rendición de Cuentas, que el Ministro de Economía ha anunciado como un factor de actualización y de instrumento flexible para adaptar el Presupuesto, se considere la necesidad de seguir apoyando aún más, efectivamente, en materia salarial, de formación profesional y de infraestructura, a los cuerpos de seguridad, que son los que están vinculados directamente con este problema.

—Estas nuevas medidas adoptadas en los últimos días, como la decisión de que los clubes no entreguen más entradas de favor, que no se vendan bebidas alcohólicas adentro de los escenarios deportivos y tampoco en los alrededores de ellos, entonces, ¿no serán suficientes?

—Bueno, nunca hay que creer que ya se hizo lo suficiente, pero yo de estas medidas rescato el marco conceptual en el que se resolvieron y del que destaco la decidida voluntad política del gobierno en el ámbito de su competencia, constitucional, legal y normativa, de actuar con la firmeza que corresponde para erradicar estos problemas de nuestra sociedad, al menos en la medida de lo posible. Esta es una actitud que está comprometiendo la decisión del Presidente de la República, como lo indica que este tema ocupará el primer punto de la agenda del Consejo de Ministros del próximo lunes. Es decir, al más alto nivel del gobierno interesa comprometer esta voluntad política de interactuar. Supongo que en un tema del tenor y la trascendencia de este nadie nos dirá si intervenimos o no intervenimos, y hasta dónde y hasta cuándo. Este es un ejemplo, casi paradigmático, de la necesidad de la interacción: acá intervenimos todos, como dijo el Dr. Díaz, no queda nadie afuera. Es un esfuerzo mancomunado, del Ministerio del Interior, del Ministerio de Turismo y Deporte, de la AUF, de los clubes, cada uno a la altura de sus responsabilidades, posibilidades y competencias.

—¿Cree que los clubes responderán positivamente a las medidas o, como pasa siempre, es una primera reacción ante la muerte de un hincha?

—Otra veces han ocurrido hechos de igual o similar naturaleza y, es cierto, la primera reacción ha sido muy fuerte, pero después, lamentablemente, las cosas se pierden en el correr del tiempo. Sin embargo, yo hoy creo que hay condiciones diferentes.

—¿En qué sentido?

—Sinceramente, creo que hoy hay condiciones diferentes, en una particular situación política del fútbol uruguayo, de la economía, de los clubes, de la situación institucional de muchas de ellas. No lo podría confirmar, o afirmar, pero siento una sensación muy fuerte de que hay un sacudón, de que hay una disposición muy franca de los clubes a colaborar activamente, como ya se vio, por ejemplo, en la conversación que mantuve días atrás con los presidentes y principales dirigentes de Peñarol y Nacional, con directivos de otras instituciones y también con el presidente Figueredo. En base a eso, a esos encuentros, a esos elementos, siento que en muchos aspectos hay, lamentablemente, un antes y un después de la muerte del hincha de Cerro. El problema está en cuál es la dirección de los cambios a introducir. Y se está discutiendo poco, me parece, sobre plataformas, que es algo fundamental. Yo hablo de una larga crisis estructural de un fútbol que no va a morir nunca, desde luego, pero no se trata de la muerte; se trata de los signos vitales y la calidad de vida del mismo. ¿Para qué jugar al fútbol a puertas cerradas? Ese día yo dejo de ser aficionado al fútbol, que tanto me ha gustado desde niño.

—¿Las anunciadas son todas las medidas que se van a tomar?

—Yo no hablaría de todas, en esos términos, porque eso sería tener la pretensión de haber agotado todas las medidas, todos los esfuerzos; y, seguramente, del propio fútbol y del aporte de una discusión amplia y participativa saldrán nuevas iniciativas, como también saldrán, por qué no, del propio gobierno. Incluso, algunas que están muy vinculadas a una máxima necesidad de incrementar presupuestalmente algunos rubros, quizá puedan ser anunciadas en el correr de los próximos días.

—¿Por qué no se ha aplicado, antes de que ocurriera la muerte de este hincha de Cerro, la ley de seguridad en el deporte, que ha estado vigente desde el 13 de enero? Porque con lo que sucedió en el partido Cerro–Nacional y en lo que pasó en Peñarol–Cerro, había personas que eran reincidentes.

—Como en todo, la mirada ante esto tiene que ser crítica y autocrítica, de modo que reconozco que la comisión debió haber estado formada antes. Esto, obviamente, es ajeno a la voluntad de todos los que compartimos el cumplimiento estricto de la ley y más en este caso de un instrumento que nosotros mismos promovimos, pero ya no queda más que mirar hacia adelante. Ahora tiene que haber un antes y un después de la muerte de este joven y si no lo logramos, habremos fracasado. Y no sólo un antes y un después en la prevención del "nunca más un muerto" o "nunca más a la violencia en el fútbol"; eso no será suficiente si no vivimos un antes y un después de esta situación emocional, económica e institucional del fútbol de haber quedado eliminados nuevamente de un Mundial, para avanzar en los cambios que contribuyan a recuperar la mística perdida de la historia celeste, que nos está interpelando por todo lo ocurrido últimamente.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar