BELGRADO | AP
Las teorías de que Slobodan Milosevic murió envenenado comenzaron a crecer ayer en los Balcanes, después que un toxicólogo holandés confirmó que hallaron rastros de una droga no recetada en una muestra de sangre tomada a principios de año.
Donald Uges aseguró ayer que había encontrado trazas de un antibiótico no recetado en el sistema sanguíneo de Slobodan Milosevic a comienzos de año, luego que el organismo del ex líder yugoslavo no respondió a medicamentos para tratar la presión sanguínea que le administraron en el centro de detención de las Naciones Unidas.
El toxicólogo dijo que encontró rastros de rifampicin, una droga para combatir la tuberculosis, que causa "una gran actividad en el hígado", y por lo tanto descompone otros medicamentos con gran rapidez, posiblemente eliminando su eficacia.
Milosevic, de 64 años, sufría problemas cardíacos y presión sanguínea alta, y tomaba medicamentos para tratar esas afecciones. Fue hallado muerto en su celda el sábado en la mañana, aparentemente, debido a un ataque cardíaco.
Sus problemas de salud causaron numerosas demoras en el proceso de cuatro años a que fue sometido acusado de orquestar un conflicto en los Balcanes que mató a 250.000 personas y destruyó la Federación de Yugoslavia.
El ex líder serbio falleció apenas horas después de escribir una carta en que denunciaba que le habían introducido una "droga muy fuerte" en su torrente sanguíneo.
Las acusaciones pusieron al tribunal de crímenes de guerra y a los fiscales de las Naciones Unidas a la defensiva, acerca de si habían proporcionado a Milosevic el tratamiento correcto, y si habían realizado el proceso de manera apropiada y eficaz.
El tribunal informó el domingo que Milosevic falleció de un ataque cardíaco. Una vocera del tribunal señaló que era demasiado temprano para determinar si el ataque cardíaco fue causado por la ingestión de veneno, y que un informe final sobre la autopsia será divulgado en los próximos días.
Sin embargo, el canciller de Rusia, Serguei Lavrov, dijo que Moscú desconfía de la autopsia practicada a Slobodan Milosevic y desea enviar médicos a examinar el cadáver.
Zdenko Tomanovic, asesor legal de Milosevic, mostró el domingo a periodistas una carta de seis páginas que, según dijo, el ex líder le había escrito un día antes de su muerte, en que afirmaba que residuos de una fuerte droga usada para tratar la lepra o la tuberculosis habían sido hallados en su sangre.
Según Zdenko Tomanovic, Milosevic estaba sumamente preocupado. "Quieren envenenarme", le dijo Milosevic según relató el abogado.
TEMORES. Pocas horas después del fallecimiento de Milosevic, sus simpatizantes ultranacionalistas comenzaron a preparar un majestuoso funeral en Belgrado.
El objetivo era mostrar a Serbia y al mundo que cuentan con fuerza suficiente para retornar al poder, y demostrar que las fuerzas pro democráticas que derrocaron a Milosevic en 2000 podrían estar de salida en el gobierno.
Pero, debido a que las circunstancias del fallecimiento del ex líder serbio no son muy claras, y a la proliferación de teorías conspirativas, hay temores de caos.
Tomislav Nikolic, el segundo dirigente más importante del partido ultranacionalista Radical, pidió al hijo de Milosevic, Marko, que venga a Belgrado para el funeral, y que traiga consigo a su madre, pues no tiene nada que temer, pese a que hay una orden internacional de arresto contra ambos.
"¡Dejen que venga Mirjana Markovic. Yo traeré a 100.000 personas y vamos a ver si alguien se atreve a arrestarla!" dijo Nikolic, confiado en que su partido podría ganar las próximas elecciones en Serbia, que están programadas para fines del 2007, pero podrían efectuarse antes de finalizar este año.
Se espera que un tribunal dictamine hoy si anula el pedido de detención contra Markovic por presunto abuso de poder durante el gobierno de su esposo, que gobernó Yugoslavia durante 13 años. Markovic huyó a Rusia en el 2003.
La fiscalía pidió al tribunal cancelar la orden de detención. Para algunos observadores, ésa es la señal de que el primer ministro Vojislav Kostunica está trabajando entre bastidores para asegurar que los familiares cercanos de Milosevic podrán asistir al funeral.
Los socialistas de Milosevic han presionado para que el funeral se haga en Belgrado, y el lunes, dirigentes del partido amenazaron con derrocar al gobierno de minoría si se niegan a Milosevic honores de jefe de estado y se impide a su viuda estar presente en el entierro.
Entre tanto los radicales no han perdido tiempo tratando de capitalizar un creciente sentimiento de que los serbios han sido víctimas de Occidente en general, y del tribunal de crímenes de guerra de las Naciones Unidas en particular.
El funeral
La embajada de Holanda en Moscú concedió a Marko Milosevic, hijo de Slobodan Milosevic, un visado de tres días para que pueda viajar a La Haya a retirar el cadáver de su padre, informaron ayer fuentes cercanas a la Cancillería. Cuatro médicos rusos también obtuvieron un visado de una semana. Desde el sábado circula la hipótesis de un posible funeral en Rusia, teniendo en cuenta que el Partido Socialista de Milosevic descartó el entierro en Serbia si toda la familia no está presente. AFP
Otros casos
La muerte de Slobodan Milosevic en prisión vuelca la mirada hacia otros peces gordos de la guerra de los Balcanes que aún están en libertad.
El más importante es el ex líder serbio-bosnio, Radovan Karadzic, y su comandante en jefe, Ratko Mladic, quien permanece prófugo a pesar de recientes rumores de que estaba a punto de entregarse.
El serbio Nebojsa Minic, acusado de cometer crímenes de guerra durante el conflicto de los Balcanes, falleció en octubre de 2005 en Mendoza, Argentina, donde se encontraba bajo arresto. Tenía 40 años. Fue el jefe del grupo "Relámpago" que operó en Kosovo durante la guerra de los Balcanes y estaba acusado de ordenar a su tropa en junio de 1999 la tortura y el asesinato de civiles albaneses de la ciudad kosovar de Pec. La orden llevó a la muerte de 12 miembros de una familia albanesa, incluyendo cinco niños.
En un hotel español fue detenido el criminal de guerra croata Ante Gotovina (50) el pasado diciembre. Desde 2001 estaba prófugo del TPI inculpado de la muerte de 150 serbios y por la expulsión de 150 mil servio—croatas durante la guerra en la ex Yugoslavia.