RIO DE JANEIRO | ANSA
El masivo operativo desplegado por el Ejército brasileño en favelas de Rio de Janeiro, para recuperar armas robadas de un cuartel por narcotraficantes, ha provocado una intensa polémica en el Brasil.
Los cuestionamientos a la legalidad y, en particular, a la efectividad del accionar de los soldados en las favelas se acentuaron luego de la muerte de un joven de 15 años, alcanzado por una bala en el pecho en uno de las operaciones.
El ejército confirmó que ya son 1.500 los soldados desplegados en nueve favelas de Rio, para recuperar las 11 armas —10 fusiles y una pistola automática—robadas el viernes de un cuartel de la fuerza en la zona norte de Rio.
Las tropas montaron puestos de control con tanques y vehículos blindados, y revisan a todos los que suben a los cerros donde se ubican las favelas.
Vehículos con altoparlantes recorren los barrios pidiendo el apoyo de los vecinos para localizar las armas.
En una de las favelas, Mangueira, soldados y hombres armados intercambiaron disparos en varias ocasiones durante la noche.
El domingo, desconocidos arrojaron una bomba casera sobre una patrulla militar en la favela de Providencia, en la zona portuaria de Río, sin provocar víctimas, y también hubo varios enfrentamientos armados entre soldados y narcotraficantes.
En uno de ellos fue que murió el joven de 15 años, identificado apenas como Eduardo, que recibió un balazo en el pecho.
El Ejército sostuvo que el adolescente murió víctima de una bala perdida, cuando observaba a la distancia un tiroteo.
Sin embargo, vecinos dijeron ayer a la prensa que soldados dispararon sobre el joven porque confundieron con un arma un paraguas cerrado que llevaba consigo.
La muerte del joven profundizó la polémica sobre la oportunidad del despliegue de soldados en las favelas de Rio.
Según el Comando Militar del Este, del que depende el cuartel asaltado el viernes, para el Ejército se trata de una "cuestión de honra" recuperar el armamento, y los operativos concluirán sólo cuando se hayan encontrado las armas.
"Es positiva la respuesta del ejército, porque se sintió afrontado. Es una humillación que alguien entre a un cuartel, robe fusiles, y salga por la puerta principal", dijo el titular de la filial Río de Janeiro de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Octavio Gomes.