NUEVA ORLEANS | AFP y THE NEW YORK TIMES
La alegría volvió a las calles de Nueva Orleans en forma de Carnaval. La ciudad del sur de Estados Unidos vive hoy la 150º edición de su "Mardi Gras" y en estos días los festejos se multiplican por doquier en la misma ciudad que el pasado 29 de agosto sufrió el paso del huracán Katrina, que dejó un saldo de 1.300 muertos y varios barrios inundados.
Desde el sábado por la tarde, cuando el primer desfile entusiasmó a turistas y residentes de la aún destruida ciudad, la música, los festejos y el colorido de las carrozas tomaron por asalto a una Nueva Orleans post-Katrina, en las mismas calles donde pocos meses atrás los saqueos, los apagones y la desolación eran una constante.
"Pasamos por momentos muy duros. Pero el Mardi Gras es nuestra historia y herencia", dijo Larry Lowell, portavoz de la oficina de Turismo de Nueva Orleans. "Es nuestra terapia de grupo, una demostración que estamos caídos pero no muertos", señaló por su parte el historiador local Arthur Hardy.
Desde que se organizara el primer Mardi Gras, en 1857, solo en 13 oportunidades se suspendió el principal desfile, en la mayoría de los casos a causa de enfrentamientos bélicos. Katrina no pudo con la tradición del carnaval en Nueva Orleans.
BAJAS. Pero no es lo mismo. La ciudad que se ufana de ser donde nacieron las principales corrientes musicales estadounidenses del siglo pasado —el jazz, el blues y el rock and roll— lucha por mantener ese estatus. Pero solo en 80 locales nocturnos actúan bandas en vivo, dos tercios que los que abrían antes de Katrina.
Los tradicionales 12 días de celebración se redujeron a ocho, el número de cofradías a desfilar descendieron de 34 a 28, y los disfraces y carros prometen menos extravagancia que en años anteriores. Mucho tiene que ver el hecho que aún no ha llegado la ayuda gubernamental prometida para la reconstrucción de la ciudad.