Ventajas del progreso

Escribe Julio Cortázar:

— "Nadie puede dudar de que las cosas recaen.

Un señor se enferma y de golpe, un miércoles, recae.

Un lápiz en la mesa recae seguido.

Las mujeres ¡Cómo recaen!

Un jazmín, para dar un ejemplo perfumado: a esa blancura ¿de donde le viene su penosa amistad con el amarillo?"

Y además, la ideología ultra, que se marchita y decae.

Del socialismo ligth, Felipe González (gran llamador del capital internacional) se pasó al comunismo ultraligth; de la bandera recayeron la hoz y el martillo: Fidel Castro o el gobierno de Beijin (grandes llamadores del capital internacional) ya no cortan ni pegan.

Los inversores dejaron de ser daltónicos y se acercaron orondos a la Plaza Roja; allí se oyen todavía las palabras que vienen de La Habana:

—"Si los hermanos mexicanos se interesan en invertir en la isla, les daremos preferencia". (1)

En Beijin, los ejecutivos desembarcan con su portafolio lleno de dólares, levantan los brazos y proclaman:

—Amigos: ¡Llegué! Soy inversionista— y esperan la ovación.

Cortázar concluye: "No toda recaída va de arriba hacia abajo, porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe donde está uno" (2)

Ahora dígame si vale la pena seguir aquí (en un lugar tan chico que ni cabe, y tan al sur.) con la guerra fría; que ya no existe.

Por eso, las ventajas del atraso recaen, como las olas del mar en una playa mansa, que parece que avanzan y están siempre en el mismo sitio.

——————

(1) Fidel Castro en Semanario Brecha, Montevideo, 26/6/92, pág 30

(2) Julio Cortázar, "La vuelta al día en ochenta mundos".

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