Escribe: dr. CARLOS MAGGI
Si desde Montevideo se determinara el medallero universal por orden de mérito a la inteligencia liberal, yo ordenaría así:
1) China comunista es el mejor ejemplo que conozco: hace en cada caso, lo que más le conviene y de ese modo logró el mayor éxito en la aplicación del sistema capitalista. Récord mundial.
2) Singapur: que hace lo que más le conviene y de ese modo logró el segundo mayor éxito en la aplicación del sistema capitalista.
3) Finlandia: que hace lo que más le conviene y de ese modo logró el tercer mayor éxito en la aplicación del sistema capitalista.
Este orden que parece un tanto caprichoso se explica cuando uno repasa la historia del último medio siglo: un tiempo durante el cual el Uruguay se dedicó a zurcir crisis importadas y en los intervalos, a hacer la plancha.
China es un gigante, tiene 1.300 millones de habitantes y ocupa un vasto territorio, grande como un continente. La historia moderna de China empieza con una revolución sangrienta, que triunfa el 1� de octubre de 1949 y se continúa con un gobierno comunista y autoritario, pero inteligente: hizo crecer la economía más que ninguna otra; y decrecer la burocracia. Por esa visión de futuro, China vio caer la Unión Soviética y siguió tan campante, perfectamente adaptada al mundo capitalista, que es inevitable.
Singapur es un enano, tiene la misma población que el Uruguay y es una isla mucho más chica que el departamento de Montevideo. Fue hasta el 16 de setiembre de 1963, una colonia británica, muy pobre; y logró su independencia el 9 de agosto de 1965, hace menos de 50 años. Sin ninguna interrupción en su sistema republicano, la República de Singapur soportó gobiernos de mano muy dura; pero actualmente abandonó el tercer mundo y goza de un PBI per cápita, que iguala a la cifra de Bélgica.
Finlandia en cuestión de tamaños (es un poco más grande que el Uruguay) tiene 5 millones de habitantes y el doble de superficie, unos 330.000 kilómetros cuadrados de los cuales una buena parte está dentro del círculo polar y en consecuencia, es inhabitable. En 1939 fue invadida por la Unión Soviética, capituló y en la paz de 1940 tuvo que ceder a la URSS la parte sudeste de su territorio. Con todo, actualmente está, junto con Suecia, a la cabeza de la industria digital. (hablo de Nokia y de Ericsson).
China y Singapur tuvieron y tienen sendos gobiernos autoritarios; pero el gobierno de China es de extrema izquierda y el gobierno de Singapur es de extrema derecha. En cambio Finlandia es una democracia impecable, donde prima la libertad de todos.
Es para pensar que la raza y la historia, el régimen político y la potencia o el tamaño de los países, tiene poco que ver con la buena conducción económica, con la justicia social y con las libertades civiles.
También Chile aplicó soluciones neoliberales bajo la dictadura de Pinochet y cuando el gobierno militar cayó, la República representativa y democrática eligió un gobierno de izquierda que mantuvo el modelo. Chile es el país que más y mejor crece de América del Sur; el que por solidaridad ha hecho más justicia social, sin desmedro de la libertad. Chile hace en cada caso, lo que más le conviene y de ese modo logró el mayor éxito en la aplicación del sistema capitalista en Sudamérica.
Hay decenas y decenas de países chicos y grandes, de derecha y de izquierda, dispersos en los cinco continentes, que hacen lo que más les conviene y logran el mayor éxito en la aplicación del sistema capitalista.
Pero los países del mundo son más de 190 y los triunfadores no llegan a sumar noventa; los otros cien, no hacen lo que más les conviene: unos por idiotismo en la conducta prefieren la violencia física y son perdedores en cuanto a su calidad de vida. Otros entre los cuales está el Uruguay, son igualmente perdedores por idiotismo en la conducta, pero no por la violencia ambiente, sino porque muchos habitantes prefieren un sistema superior al capitalista que lleva a la solidaridad y al bienestar general; aunque nunca nadie haya podido precisar, todavía, en qué consiste ese sistema plagado de utopía.
China constituye la gran incomodidad de los soñadores: el gobierno marxista y comunista, el mayor ejemplo de socialismo real, cumple fielmente los principios de la escuela de Chicago.
Parecería que no es la orientación política ni filosófica la que determina la economía de los pueblos, es el talento para encarar cada circunstancia de la manera más adecuada.
Parecería que el subdesarrollo está en la mente.
No me parece inútil ser machacón y repetir aquí estas conclusiones. Los gobiernos pasan, los diarios pasan y los distraídos quedan.
—¿Qué estamos esperando, en medio del paisito empobrecido, mirando como otros salen del pozo?
Como en las pesadillas más perversas, antes de lograr nuestro destino, debemos sortear una prueba imposible: que los viejos políticos que nunca se ponen de acuerdo, hablen entre sí y se pongan de acuerdo sobre la remodelación del Estado; sobre un cambio de estructura; sobre la caída de los monopolios; sobre la defensa a ultranza del costo-país y una apertura comercial al mundo entero. Lo de oponerse a conocer la oferta de EE.UU. referida a un tratado de libre comercio, es algo grotesco.
Mientras no haya un aggiornamento general, nadie atenderá a las oportunidades que el mundo está brindando. Desgraciadamente, las oportunidades económicas no se quedaran allí estacionadas, esperando a la puerta de casa, que los uruguayos arreglen sus inmensos problemas de... tamaño uruguayo.
Todo indica que somos incapaces de resolver en poco tiempo algo tan simple como asociarnos para instalar empresas y tener trabajo.
Aquí no falta dinero (vendría volando). Aquí falta inteligencia o algo bastante anterior al talento: astucia, instinto de conservación.
El fenómeno que nos agobia (periódicas crisis económicas importadas) va de adentro hacia fuera: de la gente a las cosas, de la escasez mental a la escasez de los bienes. De ser bobos, viene lo de ser vulnerables.
No sirve: repartir lo que no hay; y no sirve: preocuparse más por repartir, que por poder vender.
Este error (que otros no cometen y les va bien) es la causa de nuestra impotencia actual. Este error está en la manera de pensar de la gente común y no en la mente de los políticos.
Los políticos saben qué conviene más; pero son débiles, son demagogos, obedecen a la masa y aprovechan la zoncera, en vez de corregirla; usan el error establecido para su beneficio electoral; su juego consiste en halagar a los equivocados.
¿QUE PASARA CON EE.UU.? EE.UU. necesita vender porque su déficit fiscal se ha hecho insostenible; y el sudeste asiático produce cada vez mejor y más barato; y Europa crece y se extiende.
EE.UU. padece de desocupación y la carrera tecnológica hacia la automación (producción sin esfuerzo humano) agrava el desempleo, suprime puestos de trabajo.
La única manera de compensar esa tendencia, consiste en aumentar la producción y vender más y para ello se necesitan más compradores con recursos crecientes.
No es descabellado pensar, en consecuencia, que los temibles imperialistas, estén con el sombrero en la mano, golpeando a la puerta de América Latina, proponiendo acuerdos para realizar negocios en común y de mutua conveniencia.
Chile multiplicó de modo espectacular sus exportaciones, pero también multiplicó de modo espectacular sus importaciones.
Ante esta mera comprobación de hecho, deja de entenderse cómo funciona el pesimismo uruguayo que no admite la existencia de un momento favorable y se niega a probar si es verdad o no, un cambio en el viento norte.
Los uruguayos no quieren darse cuenta de las urgencias ajenas y de los peligros africanos que rondan en torno a los países que se nieguen a entrar desde ahora a un sistema que está a su alcance; entran o quedan mortalmente apartados; y más, si son chicos.
La política soberbia de este paisito (trabado y suicidante) se empeña en ignorar la circunstancia que vive EE.UU., endeudado como nunca.
La izquierda uruguaya sigue crispada y a la defensiva, no considera, se lleva por sus viejos prejuicios; no termina de entender que está en el gobierno y en un momento favorable.
EE.UU. ¿Está dispuesto a hacernos crecer o no? ¿Quiere robarnos o nos necesita? No digo entregarnos al imperio; digo ir y averiguar, negociar con ellos como hacen los demás países del continente. Nada muy excepcional.
Nadie piensa que EE.UU. va a ponerse generoso de golpe.
Pero bien puede suceder que a EE.UU. le convenga tener en el sur, países emergentes, vale decir: con una capacidad de comprar que aumente.
¿Qué dice oficialmente el gobierno de EE.UU., sobre el tema? ¿Confirma o niega? EE.UU. dice "los llamo a negociar". Todo indica que algo dará a cambio de conseguir quienes le compren; es de suponer que ha de estar dispuesto a comprar.
Este bloque de las tres Américas, es el único bloque que puede oponer EE.UU. a los otros dos que empiezan a vislumbrarse: Europa intenta ir hasta el fin del este; y por otro lado, el sudeste asiático, los 4 dragones, Malasia, Japón, China continental más la India; es mucha gente y mucho crecimiento; lo estamos viendo leudar.
Parecería que se perfila un mundo triangular.
Parecería que se abre una hendija estrecha, el ojo de una aguja por donde enhebrar de nuevo este país entre los que crecen, como en aquel tiempo (no tan lejano) cuando nos sentíamos ganadores y... ganábamos.