Ediciones discográficas II

Otro debut de una banda de rock uruguayo. Decididamente "nü metal" (en particular, la variante que cultiva Linkin Park), el grupo sorprende abriendo el disco con una interpretación de Mejor me voy, de Eduardo Mateo. Naturalmente, la versión está muy lejos de la original, pero ahí está la gracia, ¿no? Es probable que a Mateo no le gustara el resultado, pero tampoco cuesta imaginarse que hubiese celebrado la desfachatez de estos jóvenes, que exhiben no solo una saludable irreverencia sino también que las canciones de Mateo admiten muchísimas relecturas. El resto del disco demuestra que Cave Canem tiene las cosas muy claras en cuanto a la grabación. Con un sonido sumamente logrado y nítido, las canciones de No hay reflejo son las de un grupo eficaz y aplicado. Pero el disco también deja claro que muchas de las canciones aún están demasiado cerca de los grupos que ejercen influencia sobre los integrantes de Cave Canem. Y eso le resta personalidad a la banda. Aún así, los músicos saben componer canciones pegadizas y con varios aciertos sonoros y artísticos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar