La decepción ha sido generalizada. El gobierno bajó el precio de los combustibles apenas un 3,2%, cuando en realidad podía haber implementado rebajas mucho más importantes.
El 13 del corriente, con fundamento, decíamos desde este mismo espacio que los combustibles derivados del petróleo debían ser rebajados un 10 por ciento, atendiendo a la caída del valor del crudo en el mercado internacional y a la cotización favorable del peso frente al dólar. Era lo mismo que venían reclamando legisladores del Partido Nacional.
Voceros del gobierno "progresista", en ese momento hablaban de porcentajes de reducción de precios menores, pero el vicepresidente de Ancap, Raúl Sendic, ni siquiera mencionó como posibilidad este magro 3,2%. Estimó que la rebaja estaría entre el 4 y el 5%.
Pero ahora la población se encuentra con este increíble 3,2% que además se pretende que dé forma a los precios de los combustibles para todo el verano. ¡Toda la temporada estival se seguirá así, con además la amenaza de que próximamente habrá una nueva suba del precio del gas-oil cuyo consumo triplica en Uruguay al de las naftas!
Con lo del 3,2%, se modifican los precios en forma risible (la nafta súper 95 SP, pasa de $ 32,60 el litro a $ 31,60) y ya que las cifras dicen que la rebaja debía ser mayor, Ancap salió a argumentar que el abatimiento de precios no pudo acentuarse más porque debe realizar próximas inversiones. Inversiones de las que hace una semana no hablaba, salen como un conejo de la galera del prestidigitador, en un débil intento de justificación.
Afortunadamente la oposición no se quedará cruzada de brazos ni mucho menos. El diputado blanco Alvaro Delgado, presidente de la Comisión de Industria de la Cámara de Representantes, convocará ante este cuerpo a los directores de Ancap para pedirles explicaciones frente a lo que definió como "casi una burla".
Paso a paso va quedando más y más expuesto el gobierno autodenominado izquierdista. Lo de los combustibles es típico: promesas incumplidas, razones especiosas y algún sueño agitado a lo lejos, como aquel de que no tendríamos más problemas con la nafta dado que Hugo Chávez nos daría el petróleo en condiciones ventajosísimas.