Matrimonio: 57% de los niños nace fuera

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FAMILIA. Hoy una de cada tres familias está compuesta por el padre, la madre y sus hijos

DEBORAH FRIEDMANN

Carolina tiene 20 años. Como siete de cada 10 niños uruguayos de su generación nació cuando sus padres estaban casados. Marcos, su hijo de tres meses, vino al mundo, al igual que 57% de sus pares sin unión civil de por medio, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Marcos y Carolina muestran sólo una parte de la profunda transformación que sufrió la familia desde 1985: se duplicaron los divorcios, disminuyeron los matrimonios, aumentaron 70% las uniones sin papeles de por medio y sólo un tercio de los hogares están compuestos por una pareja y sus hijos.

"La familia nuclear dejó de ser el modelo. No es que la gente no viva junta sino que se casa menos. Lo que cambió es la forma en que los uruguayos deciden juntarse y separarse", señala a El País Clara Fassler, médica, psicoterapeuta y coordinadora de la Red Género y Familia. Los datos serán difundidos en un seminario a desarrollarse mañana y pasado (ver nota aparte).

En la actualidad menos personas creen que pueden mantener una pareja "para toda la vida", dijo Fassler.

Esto lleva a una gran diversidad de opciones y también a un abanico de nuevas relaciones interpersonales.

"No es lo mismo ser mamá o papá frente a los hijos que ser el compañero de mamá. No es mejor ni peor, pero esas formas de convivencia en la medida que no están reglamentadas implican un desafío muy fuerte para las personas porque tienen que inventar reglas de juego para cada ocasión", sostiene Fassler.

UNIONES. Tradicionalmente el número de matrimonios anuales en Uruguay estuvo relacionado con las coyunturas económicas. Por ejemplo, durante la crisis financiera de 1982 la nupcialidad presentó uno de sus valores más bajos de la segunda mitad del siglo XX, señala la antropóloga Wanda Cabella en el trabajo "El cambio familiar en Uruguay: una breve reseña de las tendencias recientes".

Esa tradición también se modificó y hoy las decisiones matrimoniales no están tan estrechamente vinculadas con el entorno económico Lo que se produjo, señala Cabella, es un cambio estructural, basado en la "pérdida del vínculo legal como socialmente legítimo de inicio de la vida conyugal".

Las cifras así lo indican. En 1985 se registraron en todo el país 22.276 matrimonios. El año pasado fueron 13.123.

Ese descenso no ha significado una disminución de la formación de las nuevas familias, sino vínculos mucho menos institucionalizados.

Hoy hay 70% más de personas que optan por uniones libres que en 1985. En la última década los cambios son elocuentes: mientras en 1993 optaban por vínculos sin papeles 12% de las mujeres de entre 15 y 49 años, una década más tarde eran 27,9% quienes elegían ese tipo de unión.

El incremento, si bien incluye a todas las edades es más significativo en las generaciones más jóvenes y entre los sectores con alto nivel educativo, explica Cabella.

Sin embargo, vivir juntos sin casarse sigue siendo una opción más tomada por quienes tienen menos recursos. En 2003 siete de cada diez jóvenes con educación primaria y 48,3% con estudios universitarios vivían en unión consensual.

Otro de los cambios que se han producido es la edad del inicio de la vida conyugal La edad promedio de las mujeres al casarse era de 24,9 en 1990. Hoy, quince años después, el guarismo está en 26,5 años.

DIVORCIOS. Paralelamente a este proceso, se dispararon los divorcios. En 1986 hubo 4.191 y en 2002 fueron 6.671. Según Cabella en 1985 el 18,7% de los matrimonios terminarían en divorcios, mientras que se espera que 33,7% de quienes pasaron por el Registro Civil en 2002 disuelvan ese vínculo.

Además también cada vez es más corta la duración de los vínculos matrimoniales, sostiene Cabella.

Mientras hace 10 años 13% de los casados había disuelto la unión antes de cumplir los siete años de vida en común, a quienes se unieron en 1975 les llevó el doble de tiempo, 16 años, acumular la misma cantidad de disoluciones.

Estas transformaciones no se dan sólo en Uruguay, sino que son típicas de las sociedades occidentales y de toda América Latina.

Para Fassler una cuestión que explica las transformaciones es la inserción de las mujeres en el trabajo. "En la medida en que las mujeres salimos a trabajar, tenemos nuestras propias formas de ingresos, las relaciones intrafamiliares van cambiando", señala.

Otro factor fundamental es el creciente valor por el individualismo y la realización personal. Eso, sumado a que ya muchas personas no ven a las relaciones como un vínculo para toda la vida.

ESTRUCTURA. Las transformaciones han derivado en cambios en la estructuras de los hogares y también de relacionamiento entre las generaciones.

"Progresivamente hay más personas que viven solas y o únicamente con sus hijos", señala a El País la demógrafa Adela Pellegrino.

En 1985 eran jefas de hogar 17% de las mujeres uruguayas. En 2003 la mitad de los hogares tenían a la cabeza una persona divorciada o separada, 81% de ellas mujeres.

"En la medida que no haya políticas claras de apoyo alguien sufre: las madres que corren de un lugar a otro y los chicos que tienen muchos menos cuidados. Faltan políticas en ese sentido", enfatiza Fassler La especialista señala otro fenómeno de cambio estructural: "aparecen de forma creciente los hogares unipersonales, porque son jóvenes y empiezan a vivir solos, que antes no se estilaba, o porque han enviudado y llegan a la tercera edad sin compañía".

Veinte años atrás 15 por ciento de los hogares eran unipersonales, mientras que en 2003 ascendían a 18%.

Nuevas estructuras derivaron en transformaciones en los vínculos. Por ejemplo, señala Fassler, hoy es difícil que una adolescente acepte pacíficamente una relación totalmente autoritaria con sus padres.

Además, se produjeron cambios en la relación entre las generaciones más jóvenes con sus mayores. Pellegrino afirma que los más viejos tuvieron en general la posibilidad de acoplar algunos bienes, cuestión que no es tan fácil en estos tiempos. Y son quienes en muchos casos apoyan a los de menor edad con viviendas o recursos.

La especialista señala que también incide el aumento de la esperanza de vida. "La gente cada vez convive más y la dependencia de las mujeres es para los niños pero también para los viejos", sostiene Pellegrino.

En seminario

"Familias en cambio en un mundo en cambio. ¿Cómo avanzar hacia la equidad entre género y generaciones?", es el seminario que se desarrollará el lunes y el martes próximo, organizado por la Red Género y Familia, el Fondo de Población de Naciones Unidas y Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. El lunes las actividades comenzarán a las 10 horas en la antesala del Palacio Legislativo y el martes la convocatoria es a las 9 en la Unión Postal de las Américas.

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