La primera impresión que viene a la mente cuando alguien se acerca al puerto de Punta del Este para conversar con Jorge Fuster sobre su emprendimiento en la península es: ¡¡¡Esto sí que es vida!!! Es propietario del "Calypso", un hermoso barco que traslada a turistas hacia las islas de Lobos y Gorriti, con el que también es posible hacer pesca deportiva o paseos familiares. Sin embargo, como en todos los emprendimientos, en el "Calypso" hay mucho de riesgo y esfuerzo para que la idea se mantenga a flote.
La historia de Fuster y su barco se parece a la de muchos uruguayos, que han cambiado radicalmente de vida, buscando adecuar sus sueños a las posibilidades de trabajo. El era dueño de "La Barra" un local de venta de ropa de surf, ubicado en Montevideo Shopping, que había logrado posicionarse como una prestigiosa marca. En un momento determinado, Fuster debía abrir otro local en uno de los nuevos shoppings que siguieron al Montevideo. "Implicaba una inversión importante en locales e infraestructura. No había como evitarlo. Si uno está en el mundo de los negocios no hay otra opción más que invertir y crecer". En ese momento, decidió acogerse a un proyecto alternativo: vender sus locales de capital y mantener el que tenía en Punta del Este. De allí a radicarse en el balneario hubo un solo paso. Recuerda con afecto cómo el Cr. Lecueder comprendió el momento de decisión por el que Fuster estaba pasando "¿Te vas a vivir a Punta del Este?... Te felicito, sos un tipo feliz".
AL AGUA. Aunque siempre estuvo vinculado al mar, la idea de comprar un barco apareció por pura casualidad, a raíz del ofrecimiento que le hizo un amigo de importar dos motos de agua para navegar en Punta del Este. En ese momento, todavía esas máquinas eran prácticamente desconocidas en nuestro mercado. "Compramos las motos y al poco tiempo tuvimos una oferta para venderlas. Eso hicimos, más tarde compramos otras más grandes y también las vendimos. A la tercera vez le dije a mi amigo que no quería encargar otra moto, porque por la misma plata me compraba un barco, y así lo hice, finalmente."
Recorriendo el puerto, Fuster vio la oportunidad de hacerse de un barco chico. Conversando con un marinero se da cuenta de que en Punta del Este está faltando un servicio con mayor capacidad y equipamiento, pues había un sector del mercado que podía estar interesado en pescar en alta mar, en una nave con mayor confort.
Fuster se dedicó de lleno a llevar adelante su encantador proyecto. Primero compró a "Giro", al que más tarde vendió para comprar "Calypso", el barco que hoy en día traslada turistas hacia las islas en un fantástico programa que incluye pesca y almuerzo o cena.
Comprar el "Calypso" no fue fácil. Lo encontró en Miami después de muchas vueltas por el mundo. El barco debía tener medidas determinadas de calado y eslora que le permitiera operar en el puerto de Punta del Este, una buena capacidad de maniobra, estabilidad y velocidad adecuadas, pero al mismo tiempo resultar confortable para familias y deportistas.
En Santa Lucía, el barco se hizo prácticamente a nuevo. "Era mucho más abierto porque trabajó en el Caribe, cumpliendo un servicio regular para un hotel. Se remodeló totalmente, el living, el bar y la cocina. Las reformas se cumplieron con éxito, porque hay buena mano de obra en la parte aeronáutica. Se trabaja bien la madera, la fibra de vidrio y hay buenos carpinteros", dijo Fuster.
El barco puede alojar a unas 49 personas cómodamente. Desde los trampolines, es posible tirarse al agua y nadar.
LA TEMPORADA. Como muchos empresarios, Fuster opina que trabajar por temporada no es viable. "Yo, puntualmente, apuesto a trabajar todo el año. Si lo que se quiere es dar buenos servicios el entrenamiento del personal es parte fundamental. Y nadie puede entrenarlo en enero para cerrar en marzo, porque al año siguiente no consigue los mismos empleados, tiene que volver a formar a la gente. Otro aspecto fundamental es el económico. Es necesario cobrar precios astronómicos para sobrevivir durante el invierno. Mantener un negocio abierto es muy caro, el BPS, el celular, el combustible, las computadoras, la oficina, el personal, etc. ¿Cómo pagar todos esos costos fijos en un lugar dónde en marzo no queda nadie? Bajar los precios no es la solución, porque el turismo no se acerca porque está en plena actividad en su país de origen, no porque los precios sean altos", dijo Fuster.
La apuesta del dueño del "Calypso", como la de muchos otros, es ofrecer servicios al turismo corporativo y de eventos, destinado a empresas que hacen sus convenciones en el período marzo a junio y agosto a diciembre. "Es un nicho interesante, dijo Fuster, porque un congreso o convención convoca a unas 400 personas".
Agregó el empresario que Punta del Este logra una buena combinación de hoteles, restaurantes y paseos, pero debe competir con una gran cantidad de lugares que destinan sus esfuerzos a obtener la visita de estos turistas.