Inseguridad pública

Indefensión y desamparo. No se nos ocurren otras palabras más claras y más rotundas, sin alteraciones terminológicas que tiendan a modificar lo que llamamos la realidad, para definir la situación en que nos encontramos en materia de seguridad pública. Baste tomar conocimiento de las cifras de los delitos que se han cometido en lo que va del año, en nuestro país, para ello. Asusta. En nueve meses del corriente año hubo 131.167 delitos. En este año (aún sin terminar) las cifras de hurtos y rapiñas son: 77.041 y 6.306, respectivamente. Tomando en consideración cifras globales encontramos, lisa y llanamente, que las rapiñas crecieron, según el balance de Seguridad, un 21,5%. Es verdad asimismo, que según el Observatorio de Criminalidad, disminuyeron los delitos sexuales y las denuncias por lesiones. Pero la rapiña enciende una luz roja (lo han advertido incluso asesores en el tema) cuando nos enteramos de que, en nuestro país, entre enero y setiembre, hubo 2.381 hurtos más y 1.119 rapiñas más, con relación al año anterior. ¿Cuántos por mes? ¿Cuántos delitos por día? Hemos visto edificios en nuestra ciudad cercados con alambre de púas, agregados a las alarmas. En consecuencia, no se trata de referir meramente dolorosas anécdotas (que un repelús producen), ni de señalar a quién se le escapan más o quién atrapa menos. No, es algo más profundo: vivimos en la inseguridad. Eso. Por lo tanto, hay algo que no funciona. No. No funciona. Y hay que hacer modificaciones. Porque, ¿acaso era mayor el número de policías de otras épocas? ¿Contaba con más recursos el Ministerio del Interior? ¿Qué rol tienen hoy las drogas? ¿Qué incidencia ha tenido el plan de emergencia social, tan publicitado por el gobierno, de manera directa o indirecta, en temas como éste, vinculados con los derechos humanos? De lo que estamos hablando es de las preguntas más elementales que se plantea el ciudadano honesto, amurallado en su casa, y, sobre todo, cuando va camino de su trabajo, y lo hace, además, recordando que recientemente el gobierno votó una ley de cárceles que ha comenzado a liberar a quienes, por algún motivo, ya estaban tras las rejas. De eso hablamos. Que hoy no nos pase nada.

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