Desde las 12.30 unos 80 militantes y familiares de los detenidos se concentraron frente al edificio judicial de la calle Bartolomé Mitre. Sólo en el momento en que los 16 detenidos fueron conducidos, en dos tandas, al interior de la sede hubo cánticos y consignas. Luego, la tarde transcurrió sin sobresaltos.
"Vamos a esperar al resultado de estas actuaciones y después comenzaremos con una campaña, incluso a nivel internacional, para denunciar lo que está haciendo el gobierno", dijo Gustavo López, dirigente de Plenaria Memoria y Justicia. El dirigente agregó que durante esta semana solicitarán una entrevista al ministro del Interior.
Los ánimos fueron calmándose en la medida que los abogados defensores fueron informando acerca de lo que estaba ocurriendo en los pisos superiores. Poco a poco, familiares y militantes fueron ubicándose en el cordón de la vereda que bordea al Teatro Solís para tomar el sol de la tarde radiante.
Muchos mostraban su preocupación por el estado de salud de los detenidos, tema sobre el que interrogaron a los defensores reiteradamente. Al caer la tarde el abogado Gustavo Salles les pidió que procuraran comida y bebida para los detenidos. En pocos minutos se organizó una colecta que permitió comprar un cajón de agua mineral y gran cantidad de sándwiches, que el propio abogado debió subir sin otra ayuda que su empeño al quinto piso del edificio.
En tanto, afuera y antes de que se retirara la luz diurna, varios militantes pintaron una pancarta que rezaba: "Encarcelar a los torturadores. Liberar a los compañeros".