En 1996, China continental, la roja, marxista y maoísta, conmemoró el 1º de mayo derogando la inamovilidad de los funcionarios públicos.
Con anterioridad a esta resolución, los chinos continentales eran muchísimo más pobres, pero tenían menos miedo, eran inamovibles. En eso consistía la solidaridad socialista... antigua.
Pero todo cargo de duración indefinida fue sustituido por un contrato flexible, donde se establece determinada remuneración y determinado plazo. Dicho de otra manera: pasado el término previsto, bastará con no contratar, para dejar cesante.
Su Hainan, director del Instituto del Salario del Ministerio de Trabajo y Seguridad social, explicó con respecto al rubro "Cero", remuneraciones personales:
— "El Estado no está en condiciones de mantener esta pesada carga financiera en detrimento de la eficiencia y la competitividad. Nuestras estructuras deben satisfacer las demandas de la economía orientada al mercado. La experiencia indica que las actividades donde se aplica el contrato pasan a ser redituables."
El Pueblo, un diario oficialista, se refirió al tema, el 1‚ de mayo:
— "Algunos trabajadores serán afectados y verán aparecer algunas dificultades en su vida. El Partido ha tratado de evitar el rigor, pero no puede lograrlo del todo. Ante lo inevitable corresponde resignarse y mantener la tranquilidad y la esperanza."
La flexibilidad laboral ya estaba vigente en las empresas privadas, pero solo abarcaba a unos 100 millones de trabajadores; un pequeño porcentaje de la población china que llega a 1.200 millones.
A partir de año 96, el régimen comunista estableció la flexibilidad sin excepciones: ningún funcionario público tiene asegurado su puesto.