Calnu quiere preservar su carácter cooperativo

| Mañana los socios resolverán si facultan a la directiva de la empresa para seguir negociando

Con pocos elementos para la toma de decisiones, la directiva de Calnu encabezará mañana una asamblea en la que se deberá decidir si los socios le otorgan la potestad de continuar negociando con Ancap y con agentes privados la reestructura de la empresa para comenzar la producción de alcoholes junto con la de azúcar.

Entre las grandes incógnitas a despejar se encuentra el precio que se le pagará al productor por la materia prima de acuerdo al destino que se le adjudique, quién y cómo entregará el dinero, y la participación que tendrá Calnu en el nuevo emprendimiento.

Sergio Serra, vicepresidente de la empresa, dijo a El País que la azucarera pretende tener en el nuevo emprendimiento sucro-alcoholero una participación que le permita mantener la estructura de la cooperativa, lo que —a su juicio— es un componente esencial de los activos de Calnu.

Según Serra, en las negociaciones que se están manteniendo con Ancap este objetivo parece diluirse en la medida que Calnu no existiría como tal. En función de esto, es que se continúan estudiando ofertas que llegaron del sector privado para hacerse cargo del pasivo que permitirían que Calnu mantuviera una presencia minoritaria dentro de la nueva empresa, conservando su carácter de cooperativa.

Serra precisó que a los más de U$S 4 millones que demandará la instalación de una destilería en el propio ingenio, se debe agregar otros U$S 2,5 millones que se tienen que invertir en modificaciones a la estructura del complejo. El dirigente señaló que en el caso de la destilería, hay posibilidades en Brasil de adquirir estas instalaciones en forma de módulos que se entregan llave en mano. Esto permitiría instalar una con una capacidad del entorno de los 120 metros cúbicos, que podría ponerse en marcha en módulos. En el año próximo ya podría trabajar sobre la base de 60 metros cúbicos para completar la capacidad y producir a pleno en el año 2007.

Para esto, Calnu deberá modificar su balance energético y realizar cambios en el sistema de calderas y en los turbogeneradores, es decir en la asistencia eléctrica de la planta. También tendría que cambiar algunos procesos para mejorar el rendimiento de la caña de azúcar. Serra dijo que estos costos están basados en la construcción de la destilería en el propio ingenio, ya que si la instalación se realiza en forma autónoma los costos se multiplicarían hasta llegar a los U$S 12 millones.

Consultado en torno a cual entiende que sería la salida más conveniente para Calnu ante la opción de asociarse a Ancap o a privados, Serra dijo que "a todos nos gusta el calorcito del Estado, pero el gran tema es si el Estado nos quiere dar participación y da la impresión que no".

El directivo agregó que desde que se realizó la primera reunión con el vicepresidente de Ancap, Raúl Sendic, y con la Corporación Nacional para el Desarrollo, se acordó que habría una participación, aunque sea menor, de la cooperativa.

"Nosotros queremos preservar el sistema cooperativo, porque esa es la fortaleza más grande que tenemos, pero la impresión es que Ancap no quiere que el sistema participe en esa nueva sociedad", afirmó Serra.

Agregó que en caso de que esto último se concrete y se enajene el activo principal, que es la fábrica, "la cooperativa desaparece".

El costo de estilar

La instalación de una destilería en el propio ingenio azucarero de Calnu, con el cometido de extraer el alcohol de la caña de azúcar, insumirá no menos de U$S 4 millones, confirmó el vicepresidente de la empresa, Sergio Serra.

Sin embargo, a ese monto todavía hay que agregarles otros U$S 2,5 millones que serán destinados a invertir en las modificaciones de las instalaciones del complejo.

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