Una pena. El superclásico terminó sin vencidos ni vencedores. Pero, aunque parezca contradictorio, hubo un ganador, porque el empate a cero terminó favoreciendo a Boca Juniors, que sigue siendo el líder del torneo y castigando a River porque no pudo derrotarlo en su cancha y así achicar la ventaja de su eterno rival.
El superclásico, con 60.000 personas en las tribunas de un Monumental repleto, dejó una pobre imagen, al menos en la cancha, porque en las tribunas el colorido y los cantos hicieron vivir la gran fiesta del fútbol argentino.
Sólo hubo chispazos de buen fútbol, de pelota jugada al ras del piso y de maniobras que despertaran el aplauso de los hinchas. Poco, demasiado poco, para un Boca que llegó con todas sus figuras y para un River que necesitaba congraciarse con su tribuna.
AUSENTES
El juvenil colombiano Radamel Falcao García falló una de las mejores ocasiones de River, al desviar de cabeza a poco de iniciado el juego, en tanto Boca casi no llevó peligro y sólo inquietó sobre el final con una audaz maniobra de Daniel Bilos, su jugador revelación, pero ayer de pobre labor. No hubo grandes figuras, algo del "Muñeco" Gallardo y poca cosa más.
DESCONFORMES
River se fue otra vez silbado tras el pitazo final. Los "millonarios" quedaron undécimos en la tabla, a diez puntos de Boca.
La igualdad, de todas formas, no convenció a ninguno. Porque los hinchas "xeneizes" llegaron confiados a llevarse una victoria del mismísimo Monumental.
Tras 177 partidos, Boca logró 64 victorias, River 59 y suman 54 empates.