Dónde está la verdad en cuanto al período de la historia nacional que va desde que comenzó la actividad subversiva, en la década del sesenta, hasta el retorno a la democracia, pasando por los años de dictadura? La verdad probablemente se encuentre en algún lugar del camino entre las diferentes posiciones que existen sobre el tema. Es una verdad que resulta imprescindible rescatar, puesto que mucho mal le va a hacer al Uruguay el que se siga tratando de maquillar un pasado relativamente reciente que aunque puede ser claro, se quiere enturbiar.
Justamente en estos momentos, los frenteamplistas piden un rechazo oficial a los contenidos de la página web del Ejército Nacional, donde se mantiene la reivindicación del accionar de las fuerzas de tierra en la "guerra antisubversiva" que según ellos se desarrolló desde fines de la década de 1960 hasta el advenimiento de la democracia en 1985.
La página explica que "Ya desde 1962 pero particularmente a partir de 1967, grupos terroristas locales consumaron una sucesión creciente de asaltos, robos, secuestros, atentados explosivos, asesinatos y copamiento de ciudades, haciendo temer por la supervivencia del Uruguay como estado libre y soberano".
Frente a esto, nos encontramos con versiones que hacen creer que los tupamaros aparecieron como una fuerza de paz, decidida a enfrentar una dictadura militar surgida no se sabe bien cómo.
Al mismo tiempo, circula la versión de que el presidente Tabaré Vázquez, al visitar la embajada de nuestro país ante las Naciones Unidas, escrutó una pared, vio una pequeña foto que evocaba el episodio de los cuatro soldados indefensos, ametrallados por terroristas dentro de un jeep y ordenó que la imagen fuera retirada de allí.
Y a mayor abundamiento, no debemos olvidar que ciertos izquierdistas ya planean hacer un "museo de la memoria" donde se van a circunscribir al período de la dictadura, como si éste no tuviera antecedentes significativos. Pero paralelamente, se baraja la posibilidad de hacer otro museo recordatorio, de signo contrario, centrado en la siniestra "cárcel del pueblo" que los subversivos crearon para martirizar a sus prisioneros y que se mantiene intacta en el subsuelo de una casa hoy en poder de las Fuerzas Armadas.
Como señalamos al principio, en medio de todo esto es imprescindible rescatar la verdad.