El rumor de que Astori había renunciado comenzó a escucharse a primera hora de la tarde en los principales despachos de la Ciudad Vieja, sin embargo el dólar y los títulos de deuda operaron sin sobresaltos durante toda la jornada. El billete verde no varió de precio ayer y tampoco lo hizo el riesgo país.
Sin embargo, la calma montevideana contrastó con las señales de alerta que comenzaron a sonar rápidamente a miles de kilómetros de distancia. En Washington y Nueva York la noticia cayó como un balde de agua fría y los teléfonos de varios funcionarios uruguayos radicados en la capital estadounidense no paraban de sonar.
Funcionarios del FMI y del Banco Mundial, así como varios tenedores de deuda uruguaya que operan en Wall Street intentaron confirmar rápidamente si la especie era cierta y saber cómo podría terminar el diferendo entre Vázquez y Astori.
El propio Enrique Iglesias, presidente del BID, llamó a media tarde al despacho de un conocido parlamentario para interesarse por el asunto.
La alarma fue lógica si se tiene en cuenta que la comunidad financiera internacional ve en el ministro de Economía al garante de la rigurosidad fiscal que permitirá al país pagar su abultada deuda.