A veces por razones difíciles de explicar se pone en riesgo proyectos exitosos, apelando a argumentos que no hacen otra que cosa que mezclar paja y trigo. La importancia cultural y biológica de las instituciones zoológicas no necesita explicación alguna. Si a ello le agregamos ponerle el énfasis a las especies nativas, no cabe duda que se trata de proyectos trascendentes para la comunidad.
Es el caso, por ejemplo de zoológicos municipales como la Estación de Cría de Fauna Autóctona del Cerro Pan de Azúcar (Maldonado) y la Reserva de Flora y Fauna "Dr. Rodolfo Tálice" de Flores. En ese sentido las respectivas intendencias son un ejemplo de compromiso con la conservación de la diversidad biológica nacional y la divulgación de su importancia, a seguir. Ambas iniciativas le deben buena parte de sus grandes logros y éxitos a sus dedicados directores —y al personal a su cargo.
A pesar de ello, suelen presentarse situaciones muy difíciles para estos líderes de la protección de la fauna de este país. Es el caso del Dr. Hugo Rusiñol, director histórico de la Reserva de Flores. En los trece años que ha estado al frente de la institución ubicada a ocho kilómetros de la ciudad de Trinidad, ha consolidado un proyecto caracterizado por éxitos significativos como lo es la reproducción de especies emblemáticas de nuestra fauna que se encuentran amenazadas.
A pesar de la labor trascendente que desempeña la institución zoológica en la conservación y la divulgación, las nuevas autoridades municipales porongueras podrían retirarle el apoyo. Descontamos que la Intendencia de Flores no cometerá el error de perder todo lo que ha logrado su ejemplar institución, ni al principal responsable de la obra.