Semana crucial para la política brasileña

BRASILIA n El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, iniciará hoy una intensa semana, donde se prevén cambios en su gabinete, protestas y una creciente polarizacion social, ante la crisis que atraviesa su gobierno.

El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) realizó el sábado una reunión extraordinaria de su dirección nacional para definir las estrategias de su defensa contra las acusaciones de corrupción que jaquean al gobierno, pero se abstuvo de efectuar una depuración interna como algunos de sus militantes lo reclamaban.

El cuadro directivo del PT decidió mantener en sus cargos al secretario general, Silvio Pereira, y al tesorero, Delubio Soares, a pesar de que la renuncia de ambos fue recomendada por algunos sectores, especialmente los de la izquierda más radical, que consideran que ello ayudaría a limpiar el nombre del partido y a esclarecer su inocencia.

De cualquier modo, los asistentes al congreso daban ayer como un hecho que en los próximos días el presidente anunciará importantes modificaciones en su gabinete.

ENCUESTAS. En declaraciones a la prensa que hace ya casi un mes que desataron lo que en Brasil denominan "la guerra política", el diputado Roberto Jefferson, quien el pasado viernes dejó la dirección de su Partido Trabalhista Brasileño (PTB), acusó al PT de haber pagado a diputados 30.000 reales mensuales (12.500 dólares al cambio actual) entre 2003 y principios de 2005.

De acuerdo con el polémico diputado, que afronta también fuertes acusaciones de corrupción, representantes de los aliados partidos Progresista (PP, conservador) y Partido Liberal (PL, derecha, del vicepresidente de la República José Alencar), fueron los beneficiarios.

Verdad o no, el hecho es que las acusaciones de Jefferson contra el PT ya están dañando la imagen del partido que históricamente ha tenido como una de sus banderas políticas la lucha contra la corrupción: una encuesta de opinión divulgada ayer por el diario Folha de Sao Paulo, realizada por Datafolha el pasado jueves, indica que 48% de los electores creen que hubo pago de los sobornos.

Además la encuesta indica que el 46% de los simpatizantes del PT cree que Lula tiene un poco de responsabilidad en los casos de corrupción, contra el 31% que afirma que tiene mucha y 21% que dice que no tiene ninguna.

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