El tema no está cerrado ni nada que se parezca. La reunión del lunes en el Edificio Libertad dio la pauta de que sigue en la agenda del oficialismo y del principal partido de oposición. Ese día conferenciaron en distendido clima el presidente Vázquez y sus ministros más representativos con los líderes del Partido Nacional encabezados por el presidente del Directorio, Jorge Larrañaga. Y si bien la presencia de los blancos en entes y en organismos de contralor no estuvo en la agenda de la reunión, es seguro que el tema sobrevoló el cónclave mantenido por los dos hombres más importantes del país en estos momentos y sus más directos colaboradores: el primer mandatario y el conductor del principal partido de oposición. Así lo reconoció el vicepresidente Nin Novoa al decir que tras esa conferencia "hay mejor clima" y se vislumbra una feliz solución al asunto. Una solución que favorezca la presencia de representantes del Partido Nacional en esos cargos para que pueda ejercer desde allí el papel de contralor de los actos de gobierno que la ciudadanía le concedió al otorgarle el 35% de los votos en la elección nacional. Que esa es la cuestión, y así deben entenderlo todos los ciudadanos, incluso algún humorista que simuló no entenderla: contralor (lo precisa también el gobierno) y no vulgar repartija de cargos. Que esto es, finalmente, la democracia.