La Policía detectó ayer que funcionaba una chatarrería ilegal en una finca precaria del barrio Marconi, cuyos propietarios intercambiaban tapas de panteones de aluminio robadas en el Cementerio del Norte por pasta base.
La mayoría de las tapas de panteones fueron robadas a las empresas Previsión y Casa de Galicia. En la finca de Marconi los policías también hallaron 70 metros de cable sustraídos a líneas de UTE para vender el cobre.
Al igual que este metal, el aluminio es un producto muy demandado por empresas exportadoras de metales, ya que lo colocan a un buen precio en el exterior.
La investigación policial comenzó el sábado 11 en un depósito de chatarra situado en el barrio Hipódromo de Maroñas. En el lugar, los efectivos de la Sección Compraventas del Departamento de Hurtos y Rapiñas encontraron 22 tapas de panteones de aluminio
Las informaciones proporcionadas por el propietario de esa empresa fueron el inicio de la pista investigativa. Agentes de la Sección Compraventa, comandados por el oficial principal Alejandro Sánchez, irrumpieron en la vivienda precaria y detuvieron a cinco personas, tres de ellas poseedoras de antecedentes penales.
LA TRANSA. En la vivienda, los policías hallaron muchos trozos de tapas de aluminio de panteones.
Además, encontraron 10 "tizas" puras de pasta base, que podrían rendir unas 200 dosis, y alrededor de 190 envoltorios de la misma sustancia prontos para ser comercializadas.
Las dosis se vendían a $ 25 cada una.
Los agentes también incautaron 25 gramos de marihuana base y $ 2.000 en efectivo.
Según informaciones policiales primarias, la banda recibía las tapas de aluminios de los panteones y los ladrones de las mismas se llevaban drogas.
En forma simultánea a ese "negocio", los malvivientes armaron un centro de tráfico de pasta base. Uno de los líderes de la bandita era un sujeto que había salido de la cárcel hace 20 días.