Tal como están hoy planteadas las cosas, son excelentes las perspectivas que se presentan para la candidatura del doctor Javier García en la próxima elección de Intendente Municipal de Montevideo. Un médico de sólido prestigio, que en su paso por el Parlamento y por cargos universitarios demostró amplia idoneidad, está fortalecido por varias razones.
Entre dichas razones debe citarse que el del Partido Nacional fue el primer candidato a Intendente proclamado por un sector político. Mientras los colorados estaban ajenos al tema y los izquierdistas se enzarzaban en largas discusiones sobre candidaturas eventuales, los blancos lo proclamaron como candidato único y García no perdió tiempo: de inmediato lanzó propuestas programáticas e inició recorridas por diversos barrios de la capital. A todo esto, debe agregarse un importante activo: en Montevideo, en las elecciones de octubre pasado, el Partido Nacional duplicó los votos logrados en 1999.
Javier García se maneja con la consigna central de cambiar. Cambiar en lo mucho que está siendo manejado equivocadamente, como lo es el tema del tránsito, así como en lo mucho que la administración municipal frenteamplista omite encarar.
Frente a esta sólida personalidad, el EP-FA ha permitido que se filtraran sus profundas debilidades, nada menos que en la elección de candidato a la Intendencia del Departamento más poblado del Uruguay. Interminables discusiones, a veces bastante ásperas, poblaron el trámite previo a la selección del candidato definitivo. Se hablaba de varios, se habló de uno solo, de gente del MPP, de gente que no era del MPP, de candidatos de transacción y finalmente dicho MPP logró un triunfo a lo Pirro. Su candidato, el señor Rosadilla, fue dejado de lado, para ser sustituido por el también tupamaro Ricardo Ehrlich, aunque esta vez señalado desde afuera de su propio sector.
La selección de Ehrlich no acalló las voces ni aquietó los movimientos politiqueros. De inmediato la izquierda se embarcó en otro debate desgastante pero afín: decidir quiénes serían los suplentes de Ehrlich en la lista electoral. Allí el MPP se cobró el desaire de Asamblea Uruguay, cuando este grupo, el de Astori, le negó el ingreso al equipo económico. En las suplencias municipales, no se incluyó ninguna figura de Asamblea Uruguay.
Todos estos intríngulis debilitaron el nacimiento de la candidatura de Ehrlich, quien debe arrancar con una campaña tardía, frente a la de Javier García. Este último, además, quiere discutir ideas con él, ya que señaló: "la alternativa estará dada entre Ehrlich y nosotros".