Local incendiado convertido en santuario

BUENOS AIRES

Justicia por los sueños que murieron acá", dice, escrito con bolígrafo sobre la hoja arrancada de un cuaderno, quizás el más modesto de los carteles que seguían acumulándose ayer lunes ante la disco de Argentina, donde la madrugada del viernes fallecieron en un incendio 182 personas.

Anónimo, como la mayoría, representa el tipo de mensaje que pone el acento en las responsabilidades humanas y que, en la valla policial en torno del local quemado, comparten el espacio con los que se inspiran en las convicciones religiosas, entre flores y velas encendidas. Así, mitad santuario, mitad cartelera de protesta, el lugar continuaba, a cuatro días de la tragedia, atrayendo a decenas de conmovidos peregrinos de Buenos Aires.

Escritos al paso, compuestos en computadora o confeccionados con cierto talento publicitario, algunos trasuntan solidaridad, otros revelan dientes apretados, muchos conceden espacio a la poesía, todos reflejan dolor.

Los más realistas acusan y denuncian: "(Omar) Chabán (dueño de la disco detenido) pague su culpa, es un cobarde asesino"; los más emotivos refieren a personas por sus nombres, como el que sobre la camiseta verde de un modesto club de fútbol, sacrificada para el póstumo tributo, expresa simplemente "Para mi compañero y amigo, por siempre en el corazón", Pablo.

Conmueven en extremo esas caras adolescentes, de sonrisa pícara, impresas en papel con la leyenda "Topo y Terko, siempre con nosotros", o el otro que encierra todo en siete letras: "Por Flor".

El trágico recital del jueves era ofrecido por el ascendente grupo Callejeros, que acaba de editar su tercer disco titulado ‘Rocanroles sin Destino’, por lo que muchos de los mensajes van dirigidos a sus seguidores o citan alguna de sus letras.

"Ni olvido, ni perdón. Justicia y verdad. Callejeros resistan: ‘en esta tierra todo se paga", sentencia un mensaje, mientras otro simplemente recita’ cae el agua desde el cielo, sobre un mar de desconsuelo, se hace eterno este silencio, lleno de real desolación".

Los hay estrictamente individuales e intimistas, y también los que tratan de ejercer una representación, de un barrio, de una colectividad extranjera o de una tribu adoradora de otros dioses del olimpo local del rocanrol.

Así, banderas de Perú, Bolivia, Paraguay, Chile y otros países de la región con leyendas solidarias, se intercalan con expresiones de aliento de la familia kapanguera (admiradores de Kapanga) o la banda bersuitera (por Bersuit Vergarabat). En la misma línea un cartel reproduce: "Uno nunca sabe por quién puede vivir, uno nunca sabe por quién puede morir, uno busca en el cielo espejos nuevos", de un tema de Los Piojos. AFP

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