WASHINGTON
El presidente estadounidense George W. Bush decidió lanzar el ataque de ayer contra la localidad de Faluya con el objetivo de asegurar la realización de las elecciones en Irak en enero, aseguraron fuentes de la Casa Blanca.
Bush respaldó la ofensiva de envergadura emprendida por las tropas conjuntas estadounidenses e iraquíes luego de una reunión de su Consejo de Seguridad (NSC) el viernes y de un encuentro la mañana de ayer con su secretario de Defensa Donald Rumsfeld, indicó su portavoz Scott McClellan.
REELECCION. Para Bush, reelecto fácilmente la semana pasada para un segundo mandato de cuatro años, la operación en Faluya prueba su voluntad de que las elecciones se desarrollen en enero como está previsto, un hecho fundamental para comenzar la retirada de unos 140.000 soldados estadounidenses desplegados en Irak.
"Esperamos con seguridad que (las elecciones) tengan lugar en enero", declaró McClellan mientras las tropas conjuntas de Estados Unidos e Irak atacaban el bastión de la guerrilla iraquí.
"Lamentablemente, todavía hay algunos terroristas y rebeldes que no quieren una solución política y que buscan propagar el caos y la destrucción", declaró el portavoz de la Casa Blanca.
ONU. El optimismo de Washington sobre las elecciones está lejos de ser compartido por las Naciones Unidas y la Unión Europea (UE), a las cuales Bush aseguró, luego de su reelección, querer tender la mano pese a los desacuerdos que estallaron cuando tomó la decisión de invadir Irak en marzo de 2003.
El alto representante de la UE para la política extranjera, Javier Solana, estimó que la situación de seguridad en Irak no daba muchas esperanzas de que las elecciones pudieran realizarse en enero.
El propio secretario general de la ONU, Kofi Annan, no se mostró muy optimista la semana pasada en una carta que le dirigió a las autoridades estadounidenses, británicas e iraquíes en que consideraba que un "asalto sobre Faluya podía comprometer" la ejecución de las elecciones en enero.
Por su parte, el desacuerdo permanece entre los países europeos que apoyan a Estados Unidos en Irak —como Gran Bretaña, Italia y Polonia— y los otros, con Francia y Alemania a la cabeza.
Bush recibirá este jueves y viernes en la Casa Blanca a Tony Blair, el primer ministro británico, su más sólido e importante aliado para Irak.