Un día después, en el seno del Partido Nacional se respiraba una atmósfera de tranquilidad esperando los próximos pasos de Tabaré Vázquez, para fijar el nuevo relacionamiento de la colectividad con el gobierno electo. Tras convertirse en la segunda fuerza del país, varios de los principales dirigentes coincidieron en calificar la votación del domingo como "excepcional", y establecieron que la batalla que se viene en las municipales de mayo es un desafío muy importante para mantener las actuales jefaturas comunales (13).
Fuentes nacionalistas confiaron a El País que mañana se reunirá el Directorio blanco para realizar un primer análisis político de la instancia electoral.
El candidato Jorge Larrañaga estaba ayer en el este del país, y aunque se tomó un descanso después de una intensísima faena política, mantuvo los primeros contactos de evaluación sobre la suerte del partido en las urnas y sobre la actitud que asumió después de conocidos los resultados, cuando decidió ir a saludar personalmente a Vázquez.
"Creo que ese fue el paso más largo que se dio el domingo", sentenció el senador reelecto y líder de Correntada Wilsonista, Francisco Gallinal. "Quien da respeto a su partido, tiene que darlo al resto de los compatriotas", argumentó. "Eso genera un clima de paz; es una apuesta al entendimiento", auguró Gallinal.
El senador blanco dijo que después del gesto de Larrañaga, ahora "le toca mover" a Vázquez. Y afirmó entonces que una vez concretada esa instancia, el Partido Nacional se tomará un tiempo para el análisis en el Directorio y la nueva bancada.
El candidato a la vicepresidencia, Sergio Abreu, aseguró que la visita de Larrañaga a Vázquez puso al Partido Nacional "en el medio de la escena" y valoró esa actitud como "un gesto institucional" que respalda la disposición que había prefigurado el nacionalismo en la campaña.
El diputado electo Javier García (Alianza Nacional) también aseguró que Larrañaga demostró "madurez" y coherencia con el discurso preelectoral, dado que el candidato manejó como principal consigna la necesidad de generar un gobierno "de compromiso nacional".
"Somos la garantía de estabilidad; no somos una colectividad de locos", sintetizó García. "Comprendo que no fue fácil por las críticas que Larrañaga recibió en la campaña, pero la responsabilidad del apoyo de un importante porcentaje de la ciudadanía no admite sensibilidades personales", destacó.
La foto de Vázquez y Larrañaga juntos la noche de la elección no recogió la unanimidad de los sectores, ya que el Herrerismo se opuso cuando el tema fue discutido en el comando electoral. El senador Luis Alberto Heber indicó que en una situación de bipartidismo, la señal de un posible entendimiento cuando la izquierda tiene mayoría parlamentaria, no es buena. "Hay que pensarlo dos veces", les dijo a sus compañeros. Fuentes herreristas indicaron a El País que el líder del sector, Luis Alberto Lacalle, coincidía con esa opinión, aunque los informantes aclararon que no fue consultado.
¿GABINETE? Más allá de que el tema no ha sido planteado, la posibilidad de un ofrecimiento de la izquierda al Partido Nacional para que se integre al gabinete, está latente.
En principio, si Vázquez da ese paso, no tendría eco, a la luz de viejas y nuevas declaraciones de los dirigentes nacionalistas.
En enero de 2004, en una entrevista que concedió a El País, Larrañaga dijo que si el Partido Nacional no es gobierno "debe apoyar y trabajar desde el Parlamento" pero no desde el Poder Ejecutivo. Abreu señaló que tiene que ser una determinación del partido, aunque descartó una coalición como en el 94 y 99, dado que el Encuentro Progresista cuenta con mayoría parlamentaria.
Asimismo, Lacalle entiende que los blancos no deben sumarse al gabinete. "No caben excusas para el error", expresó, al considerar que le cabe toda la responsabilidad a la izquierda al tener "plenos poderes" en el Parlamento.
El senador electo Gustavo Penadés (Herrerismo) dijo que en los próximos días Vázquez tiene que definir "qué grado de diálogo" tendrá con la oposición. Estableció que el presidente electo habla de "acuerdos programáticos" y por ende, acotó, el Directorio blanco es el ámbito natural para resumir una posición ante cualquier tipo de ofrecimiento.
"Votamos como los dioses"
Los diferentes sectores blancos no ocultaron su satisfacción por la votación del Partido Nacional, y varios de sus representantes dijeron que el comportamiento electoral del nacionalismo fue "espectacular".
"Votamos como los dioses", dijo el senador herrerista electo Gustavo Penadés, en tanto calificaciones similares se extendieron desde Alianza Nacional y Correntada Wilsonista.
Los blancos sumaron 748.130 votos, 270.150 sufragios más que en 1999. El Partido Nacional pasó de 7 a 11 senadores, y de 22 a 34 diputados. Para valorar el peso de las bancadas, cabe precisar que el nacionalismo tiene los votos como para llamar a sala a un ministro de gobierno.
En la interna, Alianza Nacional tuvo el 53,82% de los votos, el Herrerismo 28,61% y Correntada, 17,06%. "Fue una votación excelente; el Partido Nacional sale fortalecido y confirma que Larrañaga era un gran candidato", indicó Gallinal, que anunció que su sector realizará un acto mañana en Florida a las 19:30, en el que participarán todos los legisladores electos.
Por su parte, Abreu sostuvo que la votación fue el fruto "de la armonía interna" del Partido Nacional y de la renovación que descubrió la elección interna.
Varios dirigentes coincidieron en señalar la difícil situación que vive el Partido Colorado, una colectividad asociada al poder y cuya desvinculación asoma como una cuestión inherente a su función como partido, argumentaron.