No será una primera dama convencional, por cierto. Seguramente no lucirá los modelos de los más famosos diseñadores uruguayos, ni tampoco aparecerá demasiado en las sociales de los diarios. Hasta ahora cultivó el más bajo de los perfiles, y solo ayer se la escuchó emocionada decir públicamente más de diez palabras seguidas.
Al igual que su marido, María Auxiliadora Delgado se crió en La Teja tan solo a unas cuadras del líder frenteamplista, a quien le lleva tres años.
"Mary", como le dicen sus íntimos, trabajó hasta su retiro en la Caja de Jubilaciones, inclusive por algunos años fue quien mantuvo con su sueldo a toda la familia Vázquez Delgado.
Durante los veinte años de vida política de su esposo, no ha aceptado entrevistas con medio alguno.
Sale con la chismosa a comprar los víveres y barre la vereda como cualquier hijo de vecino, dicen los de la cuadra. Tiene una empleada uniformada, que la ayuda en las tareas de la casona de la calle Buschental.
Este año acompañó a Vázquez en las giras políticas, algo que casi no se había visto antes. De a poco comienza a levantar perfil, previendo futuro alentador para su esposo.
Sus allegados aseguran que como primera dama continuará realizando obras sociales, quizás en mayor escala, pero como lo ha hecho toda la vida.